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Emociones de un nuevo ‘navegante’ de Carthagineses y Romanos

José María Navarro Cayuela ‘Kayu’, mercenario Ibero nombrado ‘Hannón el Navegante 2025’

José María Navarro Cayuela ‘Kayu’, mercenario Ibero nombrado ‘Hannón el Navegante 2025’ / Ángel Maciá

José María Navarro Cayuela ‘Kayu’

Mercenario Ibero nombrado ‘Hannón el Navegante 2025’

En asamblea general de los presidentes carthagineses, celebrada el pasado 8 de septiembre, se eligió a Ana Campos Pagán como ‘Gran dama de Carthago’, mientras que el nombramiento de ‘Hannón el Navegante’, quien fue una de las figuras más representativas de la historia púnica, recayó en mi persona. Es todo un privilegio, pues con esta distinción el Consejo Carthaginés pretende ‘realzar los valores del colectivo carthaginés, con hombres y mujeres que hayan jugado un papel determinante con su esfuerzo y tesón, con entusiasmo y empuje constante en el progreso y evolución de las fiestas de la ciudad’.

Venía de una reunión en el campamento y esperaba a que la puerta de la cochera se abriera del todo. Sonó el móvil. Era mi amiga Lola, presidenta sufeta: «José María… Cayuela…», comenzó diciendo. Mientras miraba la hora respondí el clásico «sí, dígame…», mientras que un pequeño nudo en la garganta atrapó mi voz. «Dime Lola…». Empecé a ruborizarme intensamente. Oí su voz en un tono alegre pese a que se perdía la conexión, pero enseguida se estabilizó. De fondo distinguía otras voces, oí alegría, risas, ¿bullicio?, aplausos… Menudo lío para ordenarlo mentalmente en dos segundos. Ahí me contó la decisión de los presidentes que me habían elegido como ‘Hannón el Navegante 2025’. Comencé a darle las gracias y pedir que las transmitiera a todas las presidentas y presidentes carthagineses.

Sorpresa, alegría, responsabilidad, agradecimiento…, cuantas ideas. Comenzaron a desfilar por mi mente las caras de todas las personas que me han ayudado tanto y siempre a mi lado. Ese fue mi primer sentimiento. Las cosas buenas y positivas no hay que despreciarlas ni empequeñecerlas, la vida no suele regalarnos excesivos momentos buenos. Yo los valoro y agradezco mucho, pero sin pavoneos ni perder de vista quien soy ni de dónde vengo. Esta distinción se materializará minutos antes del acto tan maravilloso y emotivo que tenemos los carthagineses, como es el ‘Oráculo de la diosa Tanit’, con su enorme poder de atracción. Eso quiere decir que habrá muchísimas personas frente a nosotros en el momento en el que nos hagan entrega de las distinciones. El momento de subir al escenario y todo lo que conlleva, será algo imborrable. Me resultará imposible no recordar y agradecer a las numerosas personas que en todos estos años han ido poniendo sus manos en mi espalda, empujando para que yo pueda estar esa noche sobre el escenario del auditorio Paco Martín del Parque Torres.

Nunca podré agradecer lo suficiente la cantidad de ayudas y colaboraciones que siempre he recibido. Muy agradecido a la tropa que me propuso y a todas las que participaron. Difícilmente llega uno solo a ninguna parte, tuve la suerte de elegir bien para estar rodeado de buena gente, fueron los ‘sherpas’ que siempre se volcaron conmigo, muchos me acompañaron durante todo el camino, otros tantos soportaron duras etapas. Jamás habría podido dar un paso solo. No tengo méritos individuales, pero creo que supe formar equipos, delegar mucho y siempre estar al frente ante algún problema. Nunca podré pagar tanta ayuda y cariño.

Al día siguiente de la notificación, nos reunimos en el bar de campamento el ‘Consejo de ancianos íberos’. Fueron momentos de abrazos, pocas palabras y muchos sentimientos. Estaban más emocionados que yo. Mi ‘Tankar’ planificando mil cosas; la alegría y orgullo que mi ‘padrino de tropa’ sentía por mí era evidente. Tuve que calmar las emociones, aunque sé que aún nos faltan muchos abrazos, fiestas, brindis y ‘hapetakes’. Miles de gracias.

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