Fiestas
Carthagineses y Romanos 2025: entre falcatas, gladios y alegría
La trimilenaria Cartagena revive durante diez días los hechos que protagonizaron íberos, cartagineses y romanos en esta tierra entre el año 223 a.C. y el siglo V

Lucha de gladiadores en el puerto de Cartagena. / KARMA21
Carlos Illán
Asdrúbal Janto conquistó Mastia y la transformó en una gran ciudad, Qart-Hadast, iniciando un período de 14 años muy intensos de estancia cartaginesa, hasta que en el 209 antes de Cristo, Roma se hizo con ella en batalla y dio paso a Carthago Nova, estando asentados las ‘águilas’ en esta tierra hasta el siglo V, dejando numerosas huellas, algunas de las cuales se han convertido en los últimos tiempos en fuerte reclamo turístico para Cartagena.
Aquella época que atrajo a dos de las más grandes potencias que ha tenido la historia del mundo se revive desde 1990 con las Fiestas de Carthagineses y Romanos durante diez días, en los que más de doscientas actividades se llevan a cabo para contar algunos episodios de entonces, principalmente con representaciones, algunas de ellas aderezadas con el espectáculo. Otro aspecto clave está en la variedad, pues hay propuestas para todas las edades.
La organización se estructura en forma piramidal, con la Federación de Tropas y Legiones en la cima, pero con plena complicidad con el Consejo Carthaginés y Senado Romano, que tienen su propia identidad. A su vez, cada uno acoge a 25 tropas y 25 legiones, respectivamente. A todo ello hay que sumar el apoyo institucional, siendo pilar básico la contribución del ayuntamiento, que va más allá del apartado económico.
Durante esta jornadas, los vecinos y visitantes serán testigos de cómo los cartagineses conquistaron de forma pacífica (mediante pactos) y engrandecieron un lugar en el que el mítico general Aníbal Barca contrajo matrimonio con la princesa íbera Himilce antes de destruir Sagunto, considerado como el hecho desencadenante de la ‘II Guerra Púnica’ al reaccionar Roma, que, mientras Aníbal se dirigía hacia esa ciudad con una heroíca marcha que cruzó Los Pirineos y Los Alpes, su Senado acordó dar el mando de sus legiones a un joven Escipión, el cual decidió contragolpear atacando el corazón púnico en Iberia. Conquistó la urbe, impuso la Ley Romana y la convirtió en Carthago Nova. En estas jornadas también podremos conocer cómo era un oráculo cartaginés ante la diosa Tanit y cómo los niños recibían la ‘bulla’ en los ‘bautizos’ al rito romano, además de detalles de la vida, vestuario y armamento de aquellos moradores de este suelo.

Cartel del ‘Annus XXXVI’ obra de Noelia González. / L. O.
Ese impacto también fue más allá de la fiesta, pues Carthagineses y Romanos surgieron cuando hacía dos años que se habían descubierto resto de un teatro romano y para los festeros reclamar una recuperación del ayer fue una constante desde el inicio, empujando en esa labor que acometieron las autoridades, lo que permitió a Cartagena cambiar su fisonomía de ciudad industrial a ser de las más importantes en cuanto a yacimientos históricos, lo que atrae a infinidad de turistas, cifras que se multiplican en estos días al coincidir con los diez días de lucimiento de los festejadores. La ocupación total hotelera bien refleja estos comentarios.
Pero hay más, pues esta fiesta cambió el guión habitual de los festejos con base histórica en España, que hasta entonces casi se limitaban a un desfile, introduciendo las representaciones históricas a semejanza de lo que se había ideado en Cartagena.
Y, por supuesto, no se debe olvidar en esta relación de los pilares del éxito al festero, quien con su trabajo y dinero contribuye al engrandecimiento de Carthagineses y Romanos a través de su labor en tropas o legiones. Son un ejemplo de cariño desinteresado por su tierra.
Todos estos elementos juntos forman el mejor de los cócteles para que ‘La gran fiesta del Mediterráneo’ vaya aumentando con ilusión, ganas y trabajo sus conquistas cada año, pero sin llegar a tocar techo, con lo que hay margen para mantener la más sana de las ambiciones.
El campamento despide su actual fisonomía
Aunque parezca que con lo relatado ya es muy completa esta fiesta, no sería lo mucho que es sin el campamento. El primero de 1990 se montó con tiendas prestadas por el ejército, pero ya resultó un éxito esa concentración de tropas y legiones en un mismo espacio. Al año siguiente se buscó un espacio mayor en el Parque de Artillería, pero fue insuficiente y en el 'Annus III' hubo que salir a la periferia entonces de la ciudad y fue cuando los grupos comenzaron a crear fachadas con base histórica, al igual que adornaban el interior de sus recintos con elementos de época. El resultado es que pasear por la gran aldea es un 'viaje en el tiempo' para el visitante y el lugar donde más late el corazón del festero.
Hace unos años parecía irremediable un nuevo traslado, esta vez a los terrenos de Mandarache, pero un equipo encabezado por el concejal Diego Ortega encontró una solución para evitarlo y será a partir de enero de 2026 cuando se materialice, con un nuevo diseño de la gran aldea, que tendrá a los grupos festeros en la entrada y a la feria de atracciones, que actualmente está desplazada, en la zona del fondo, entre otras novedades, convirtiéndose además en un recinto que también podrá ser marco de grandes conciertos y otros eventos.
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