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Movilización

Los inquilinos del camping de El Portús de Cartagena siguen denunciando su situación con una marcha a playa Morena

Los afectados por el cierre del recinto han celebrado una concentración espontánea en la entrada y, pese a la prohibición, se han dirigido al arenal público, cuyo único acceso se realiza atravesando el complejo

Un movimiento de la movilización.

Un movimiento de la movilización. / Iván J. Urquízar

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La Opinión

La Opinión

Las protestas han vuelto este domingo al camping de El Portús de Cartagena tras una jornada en la cual agentes de la Guardia Civil y vigilantes privados calmar los ánimos. Cerca de un centenar de personas, entre quienes residían en el recinto y vecinos de la zona, se han concentrado a las 11.00 horas de esta mañana en la entrada y caminaron hasta playa Morena en solidaridad con Javier Suárez y su esposa —a quienes derribaron su hogar en las instalaciones sin previo aviso el pasado martes, además de por la situación que vive el resto de moradores del complejo tras su clausura hace tres días.

Los afectados, sobre las 11.45 horas, han rebasado la entrada del camping bajo la atenta mirada de seis patrullas de la Benemérita para dirigirse hacia playa Morena. Los vigilantes de seguridad de El Portús, a pesar de interponerse en el camino de la improvisada marcha y de forcejeos iniciales, finalmente han desistido y dejado a los manifestantes llegar al arenal naturista, donde han plantado sus pancartas en las que también se exige la libre circulación para poder disfrutar de la playa pública existente en Cala Morena, a la cual se accede atravesando el propio camping.

Los participantes, que han empezado a marcharse del espacio natural sobre las 12.36 horas, han asegurado a La Opinión que este sábado interpusieron nueve denuncias por “coacciones y agresiones” de la gerencia del negocio a través de su equipo de seguridad.

Los inquilinos del camping de El Portús de Cartagena siguen denunciando su situación con una marcha a playa Morena.

Los inquilinos del camping de El Portús de Cartagena siguen denunciando su situación con una marcha a playa Morena. / Iván J. Urquízar

Ni entrar, ni salir del complejo

Cabe recordar que, el pasado jueves, la dirección del camping envió a sus inquilinos un correo electrónico comunicándoles el cierre definitivo, además de prohibiéndoles el acceso por “las obras y tareas de acondicionamiento” con gente aún residiendo en algunas de las casas, dándose la circunstancia de que si abandonaban el perímetro de El Portús, no podrían volver a entrar.

A raíz de la denuncia interpuesta por Suárez ante la demolición de su vivienda sin permiso —con el pertinente arresto, juicio rápido y puesta en libertad del responsable del camping y uno de los empleados el día 12 de diciembre—, ahora solo se permite el acceso firmando un documento en el que se exime de toda responsabilidad a la dirección; un documento que, asesorados por sus abogados, se niegan a firmar los perjudicados al estar “repleto de trampas legales”, según ha definido uno de ellos.

Cala pública, pero restringida

En cuanto a Cala Morena, en la última sesión plenaria —la de noviembre— celebrada en el Ayuntamiento de la ciudad portuaria, salió votada por unanimidad la moción del Grupo Municipal Socialista para iniciar “conversaciones inmediatas” con los dueños de El Portús a fin de lograr la libertad de paso a la playa durante y después de los trabajos de modernización.

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