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Polémica

Indignación entre los bañistas al no poder acceder a la playa de El Portús por el cierre del camping

La clausura del complejo por obras obliga a los vecinos y turistas a utilizar una ruta más inaccesible para llegar a la playa

Los bañistas protestan por la prohibición de acceso a la playa.

Los bañistas protestan por la prohibición de acceso a la playa. / L.O.

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Juanjo Raja

Juanjo Raja

Las quejas ante el cierre del camping naturista de El Portúsno han tardado en llegar, y no solo entre sus propietarios. Desde el pasado lunes, 30 de septiembre, una valla de obra se encuentra instalada en la misma puerta del terreno, impidiendo el acceso al complejo, que pretende realizar obras con el objetivo de reformar y mejorar los servicios del mismo.

Los primeros en expresar su disconformidad por el cierre fueron los propietarios de las viviendas del propio camping, que despertaron ese mismo día con la sorpresa de la valla. Algunos de ellos viven allí desde hace décadas.

Ahora, los emisores de nuevas protestas son los bañistas que quieren acceder a la playa nudista de El Portús. El motivo es que debido a los trabajos el acceso más seguro hasta la arena se encuentra interrumpido. El desvío alternativo para poder llegar a la playa es por la rambla, un terrero irregular y de difícil acceso, lo que imposibilita la entrada a la playa de usuarios con movilidad reducida.

Por esta razón, bañistas y visitantes que querían pasar este sábado en este enclave turístico se plantaron ante la valla y exigían poder acceder como hasta ahora, por el camping, a pesar de que los propietarios de este lugar cobraban por atravesar el lugar y llegar hasta la arena 2 euros. Aun así, la mayoría de ellos prefería pagar este precio y ahorrarse el camino por la rambla, mucho más largo y más incómodo.

Agentes de la Guardia Civil se desplazaron hasta el lugar para explicar la situación a los usuarios concentrados frente a la valla.

Una pugna de meses

La 'guerra' entre los vecinos y los propietarios del complejo se convirtió en un tira y afloja que comenzó en noviembre del año pasado. Sucedió tras la comunicación de la empresa de que debía aplicar el Decreto n.º 193/2022, de 27 de octubre, por el que se regulan los alojamientos turísticos en las modalidades de campings y áreas de autocaravanas, caravanas, camper y similares en la Región de Murcia, y que fija en un máximo de 12 meses continuados la estancia en estas instalaciones.

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