Continúa la inspección de los técnicos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca a las casi 900 reses que permanecen a bordo del buque Karim Allah. El barco de ganado atracaba ayer en el Puerto de Cartagena -desde donde salieron los animales en diciembre- después de vagar dos meses en aguas del Mediterráneo después de ser rechazados en Turquía, país de destino, alegando que los animales estaban infectados del virus de la lengua azul.

Los inspectores de Sanidad Animal, continúan hoy con el chequeo al buque y a los animales que comenzó ayer por la tarde. Según afirman desde el Ministerio, “la información recabada será analizada y se tomarán las decisiones oportunas”, aunque por el momento no adelantan el estado de salud en el que se encuentran los bovinos.

Antes de tocar tierra en el Puerto de Cartagena, la empresa propietaria de los animales contrató un análisis externo para conocer si los animales se encuentran en buen estado de salud y poder venderlos. El abogado del armador, Miquel Masramón, confirma a LA OPINIÓN que los veterinarios contratados por la empresa accedieron al buque y tomaron muestras de los animales.

Los técnicos del Ministerio inspeccionan el Karim Allah L. O.

Aunque las muestras tenían que haber partido hacia el laboratorio de Madrid ayer por la tarde, la Aduana de Cartagena las mantiene retenidas, por lo que hasta que no se conozcan los resultados del análisis que realizarán a lo largo del día de hoy Sanidad Animal, no se podrá determinar si finalmente los terneros padecen el virus de la lengua azul o si están sanos.

“El Ministerio estaba al corriente en todo momento de que se iban a tomar las muestras, incluso les propusimos que eligieran ellos el laboratorio de su preferencia”, asegura Masramón.

Aunque atracaron en el Puerto con la condición de que los animales no sean sacrificados, los propietarios de los animales temen que finalmente se acabe con la vida de los casi 900 animales.