13 de julio de 2020
13.07.2020
La Opinión de Murcia

Crisis sanitaria

Despliegue antibotellón en Cabo de Palos

La Policía Local de Cartagena organiza un gran operativo para evitar reuniones multitudinarias ante el peligro por el propio alcohol y el riesgo al contagio por coronavirus

12.07.2020 | 21:46
Los jóvenes trataban de encontrar un lugar para beber evitando a la Policía.

Los jóvenes pasaron la noche buscando lugares alternativos al Marina Center, donde tenían previsto quedar.

Jugando al despiste, escondiéndose de la Policía y buscando un emplazamiento alternativo donde celebrar el botellón del fin de semana. Así pasaron la noche los jóvenes en Cabo de Palos, un plan muy diferente al previsto días antes por ellos mismos en redes sociales, ya que tenían previsto hacer el 'macrobotellón' en la explanada de Marina Center.

A última hora de la tarde del sábado daba comienzo el operativo antibotellón con ocho patrullas de refuerzo ubicadas en diferentes puntos de Cabo de Palos con la intención de evitar la llegada masiva de jóvenes. «Si se impide la entrada desde el principio la situación es mucho más fácil de controlar, el problema es cuando llegas a medianoche y te encuentras cientos de chavales bebidos, ahí ya no hay nada que hacer», aseveraban los agentes de la Local.

Los policías se distribuyeron entre el Marina Center, el descampado ubicado tras el centro comercial Las Dunas, otro de los lugares preferidos por los jóvenes para el botelleo, el parking de un supermercado de Cabo de Palos donde también es habitual que los chavales acudan, mientras varias patrullas peinando las calles de la población costera.

«En ningún caso nuestra intención es perjudicar a los chicos», insistían los agentes. «Si esta operación se ha puesto en marcha es por su salud, si el consumo de alcohol entre chavales ya es peligroso de por sí, la situación sanitaria provocada por la covid-19 lo complica todo, nuestra máxima es evitar aglomeraciones», añadían.

La Policía vigila que los jóvenes, que no guardan la distancia de seguridad, no beban en la calle. Juan Caballero

Pero a pesar del vacío total en los puntos vigilados por la Local -a excepción de algunos coches que bajaban al Marina Center despistados y se daban la vuelta al ver a los agentes-, los jovenes no abortaron el plan. Desde las once de la noche los chavales comenzaron a agolparse en los alrededores del centro comercial Las Dunas -cuyos locales del patio también llenaron todas sus mesas-, concretamente frente a la puerta de la tienda donde aprovechan para comprar el hielo para el botellón. Ante el visible despliegue de efectivos de la Local, los jóvenes permanecieron estáticos y «sin saber a dónde ir» más de una hora.

«¿Dónde vamos, tío? Nos han cerrado el Marina Center», comentaba uno de los chavales mientras en una mano sostenía su teléfono móvil y en la otra una botella de alcohol. «La gente va a ir a otro sitio, pero seguro que viene la poli y los echan», especulaba otro grupo de amigos. «Bueno, pues ya está, bebemos rápido donde sea y ya vamos a algún sitio, ¿no? Es que los reservados son muy caros, solo quedan de 120 euros», comentaba otra pandilla de amigas, «¡Pero si es que no se puede hacer nada!», le reprochaba otra chica del grupo.

Las mesas del interior de Las Dunas también estaban llenas el sábado. Juan Caballero

Tras hora y media dando vueltas sin saber qué hacer y algunos de ellos consumiendo alcohol en pleno centro de Cabo de Palos ante la incertidumbre de cómo continuar la fiesta, finalmente los jóvenes comenzaron a disuadirse en pequeños grupos: «Vámonos a algún sitio donde estemos solos y si vienen los guardias, nos pegamos un sprint», comentaba un chaval a su amigo, a lo que el otro le respondía: «Pues sí, porque a lo tonto estamos perdiendo toda la noche».

A pesar de que el despliegue de agentes consiguió evitar las grandes concentraciones, los chicos siguieron su marcha. Al resultar imposible acceder a alguno de los puntos previstos -alejados del centro de Cabo de Palos y sin vecinos alrededor- los jóvenes finalmente optaron por ocupar las aceras de las callejuelas paralelas a Las Dunas, causando malestar entre los habitantes de las casas cercanas. «Estamos guardando los coches al ver el panorama, el fin de semana pasado a mis vecinos les rompieron la luna trasera y también rallaron varios coches», aseguraba Luisa Pérez, habitante de Cabo de Palos. «Además, se me parte el alma al verlos tan jóvenes, bebiendo, sin mascarilla y todos tan juntos, esto no puede ser», lamentaba.

La noche fue larga para los agentes de la Policía Local que pasaron hasta el amanecer disuadiendo las concentraciones, mientras muchos al verles soltaban sus copas y corrían asustados, «jugando al ratón que te pilla el gato», una expresión que utilizaron varios agentes para resumir la intensa jornada nocturna con la intención de salvaguardar la salud de los más jóvenes.

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