29 de febrero de 2020
29.02.2020

Liderazgos
Juan Alemany, director de SABIC España

Juan Alemany, director de SABIC España: "La suspensión de la planta de Cartagena de Sabic no es una deslocalización"

"Se ha juntado el hambre con las ganas de comer, porque hay un mercado en recesión que busca productos más baratos, que nosotros no podemos servir"

29.02.2020 | 16:44
Juan Alemany, director de SABIC España: "La suspensión de la planta de Cartagena de Sabic no es una deslocalización"

Lleva 25 años trabajando en la compañía Sabic y este viernes ha iniciado las negociaciones del ERE que marcará la salida de 92 empleados como consecuencia del cierre de una de las cuatro plantas que la multinacional saudí tiene en sus instalaciones de La Aljorra - Asegura que la decisión obedece a los cambios registrados en el mercado y sostiene que su objetivo es hacer lo posible para "mitigar" el impacto de los despidos.

Juan Alemany, director de SABIC España, explica que la pérdida del mercado automovilístico al que iba destinado el polímero denominado ULTEM, que se emplea sobre todo en los materiales utilizados en los faros de los coches, ha obligado a tomar la decisión de dejar de fabricarlo.

Sostiene que las otras tres plantas del complejo situado en la pedanía cartagenera de La Aljorra tienen garantizada su actividad y defiende la utilización del plástico como un material imprescindible en la medicina, la industria y la construcción.

¿Qué ha ocurrido en el mercado de los plásticos para que cierren una de las plantas del complejo de Sabic?

Lo que ha ocurrido es que el mercado al que va dirigido el plástico que producimos en la planta de ULTEM, que es fundamentalmente la automoción y, especialmente la zona en la que se insertan las lámparas halógenas, está cambiando hacia la tecnología LEED.

Es un mercado que poco a poco se ha desplazado hacia la tecnología LEED. El sector de la automoción está buscando constantemente la forma de abaratar costes y ha encontrado algún tipo de sustituto que va desplazando a un producto como el nuestro, que es muy especial y que es caro.

La planta de SABIC en Cartagena que se dedicaba a estos productos ha perdido gran parte de la demanda. Nuestra intención es trabajar con el comité de empresa para mitigar esta reducción que vamos a tener asociada a la suspensión de la producción. Para nosotros es un objetivo prioritario. El otro objetivo es que las otras plantas funcionen con normalidad.

¿Existe la posibilidad de reconvertir la que se cierra para producir algo distinto?

La planta estará en producción hasta mediados de año, pero no se va a cerrar. Lo que se hará será una suspensión de la producción para dejarla en estado de preservación, pero conservada de tal manera que no se deteriore con el fin de volverla a arrancar si hay una recuperación del mercado o se pueden encontrar nuevas aplicaciones.

No es algo que creamos que puede ocurrir a corto plazo, porque son productos muy específicos que requieren homologaciones por parte de las empresas destinatarias. La homologación de un polímero destinado, por ejemplo, a la ventanilla de un avión, antes de que empiece a utilizarse tiene que ser sometida a una serie de pruebas que a veces llevan años. Lo que nosotros fabricamos se mueve en ese tipo de usos, que son muy restrictivos y que necesitan mucho tiempo, por lo que una nueva aplicación no se convierte en realidad hasta pasados dos o tres años.

¿Es posible que nos sorprendan cualquier día con un nuevo material que lo revolucione todo?

Nuestros técnicos siempre están mirando qué sectores del mercado podrían utilizar nuestros plásticos. Es gente que tiene mucho conocimiento y que incluso dan soporte a las empresas transformadoras del plástico. Para el ULTEM sí que se están buscando mercados, pero es un producto caro y que siempre necesita una homologación que los clientes tienen que estar dispuestos a pagar. Puedes hacer una botella de agua de este material, pero costaría treinta veces más que lo cuesta el agua y nadie pagaría por ella.

Los sindicatos apuntan que puede estar produciéndose una deslocalización.

La cuestión es que no hay ningún mercado que nos haya permitido mantener la planta en marcha. Sabic tiene dos plantas de ULTEM en el mundo, la de Cartagena y otra en Estados Unidos, que lleva funcionando desde los años 80. A principios de los años 2000 se decidió construir la de Cartagena con una tecnología diferente, más moderna y más simple que la de EE UU. Esta tecnología parte incluso de materias primas distintas, lo que hace que el producto final tenga ligerísimas diferencias. La consecuencias es que para determinados mercados eléctricos nuestro producto no vale.

La planta norteamericana sí puede servir ese producto, pero nosotros no podemos. El nuestro es ideal para el mercado de automoción, porque con una pátina queda como si fuera metal, pero hay propiedades que nosotros no podemos ofrecer de forma adecuada. Al final, se ha juntado el hambre con las ganas de comer, porque hay un mercado en recesión que busca productos más baratos u otros a los que no podemos servir, pero la planta americana sí.

¿Por qué se dice entonces que podrían ir a frabricar ese producto a otra parte?

Hace unos años se anunció la construcción de una planta en Singapur, basada en la tecnología que hay en Estados Unidos, porque tiene aplicaciones que son las que están creciendo. Pero hay que pensar que Singapur no es precisamente un país barato.

No es una deslocalización como tal, sino que obedece más a una razón técnica y a las posibilidades del producto que podemos hacer desde Cartagena. Los trabajadores lo saben y son conscientes de esta situación. Evidentemente es duro para todos ver que se puede crecer en otros sitios, pero nosotros no podemos servir lo mismo desde aquí. No es fácil de digerir, aunque tenga su explicación.

¿Las noticias sobre el impacto medioambiental que origina la factoría pueden influir?

Esto no tiene nada que ver con la cuestión ambiental. Se levantaron ciertas noticias y se habló de preocupación sobre los humos que emitimos, que es vapor de agua, pero no tiene nada que ver. No hay ninguna relación. Desde el punto de vista medioambiental somos una empresa más que cumplidora. Cumplimos la ley a rajatabla, de eso puede dar fe la Administración.

La amenaza ambiental que supone el plástico en todo el planeta le ha creado mala fama como producto.

Cuando la genta habla de plástico, generaliza demasiado. Dentro del plástico hay montones de variedades distintas, pero creo que la gente no es consciente de la función que tiene. Si lo tiramos a la cuneta y no lo reciclamos, tiene un impacto terrible, porque de las cunetas va a los ríos y después va al mar. Eso obedece más a un comportamiento humano que a lo bueno o malo que pueda ser. Pero la vida tal y como se entiende en el siglo XXI sin los plásticos no sería posible. Los automóviles, la medicina y los equipos quirúrgicos o las telecomunicaciones no serían posibles.

El ejemplo más claro es un catéter. Si no hubiese un material resistente a los fluidos del cuerpo humano, que sea flexible y que aguante la temperatura, volveríamos al siglo XIX. Si hubiese que sustituir las cosas que se hacen hoy por madera te cargarías los bosques. Los plásticos nos ayudan en nuestra vida diaria, pero los que hacemos en Cartagena no son plásticos de usar y tirar. Son plásticos de larga duración, termoplásticos con aplicaciones en la ingeniería, no botellas ni bolsas.

Lo que tiene que haber es un cambio de conciencia social. Yo intento reciclar todos los envases que puedo en casa y cuando voy a tirarlos me encuentro que llevo tres bolsas al contenedor amarillo y una al verde. Sin embargo, hay tres contenedores verdes por cada contenedor amarillo. Algo aquí no funciona. La gente no está concienciada en reciclar.

Inicialmente se pensó que la presencia de Sabic atraería a otras empresas.

Tenemos subcontratadas todas las labores de suministro, de ingeniería y de mantenimiento con empresas que realizan ese tipo de operaciones. Lo sí es verdad que sería deseable que se acercaran a nosotros empresas transformadoras que hicieran elementos para coches o gafas. Sería deseable que industrias de este sector se aprovecharan de nuestra cercanía. A nosotros también nos ha sorprendido.

Podría haber una sinergia con empresas transformadoras. También cuenta mucho la disponibilidad de mano de obra. Nosotros trabajamos mucho con la Politécnica de Cartagena, aunque también con la Universidad de Murcia. En abril haremos una parada y vendrá gente de fuera de España, pero la mayor parte de las empresas que van a participar van a venir del sector del Metal del Campo de Cartagena.

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