03 de noviembre de 2019
03.11.2019
La Opinión de Murcia

Navegación

De faro en faro por Cartagena

Su luz ha ayudado a los navegantes a no perder el rumbo y mantener el control de sus timones a lo largo de decenas de años

02.11.2019 | 17:52

Son los centinelas de la noche. Las estructuras cilíndricas que los conforman son parte del paisaje y han servido de fuente de inspiración a reconocidos artistas, pero también a anónimos que han visto en la fuerza de sus destellos un motivo para crear.

«Todo el cielo como una salina de luces que en el horizonte se bañan desnudas y asustadas. Y la vía láctea parece recién molida en la tahona de la claridad del faro». Así describió el escritor alicantino Gabriel Miró (1879-1930) en su obra El ángel, el molino y el caracol del faro el efecto de las luces vigías del faro de Cabo de Palos en la noche cartagenera. Y es que esta infraestructura tan emblemática en la historia del municipio y de la Región de Murcia ha servido de fuente de inspiración a artistas reconocidos, pero también a desconocidos románticos que han encontrado en la fuerza de la luz blanca emitida desde su cima una razón natural para imaginar.

Con un alcance de 23 millas náuticas, unos 43 kilómetros, y una altura de 51 metros, el faro de Cabo de Palos es el segundo más grande de España, por detrás del de Hércules, en La Coruña. Se construyó en 1862 donde antaño se ubicó una torre dedicada a San Antonio, sobre un lugar conocido por los romanos como Cabus paludis, es decir, Cabo de la laguna, en clara alusión a la tranquilidad de las aguas de este espacio natural, según explica a LA OPINIÓN la guía Ramona Escarabajal.

Cerca de este mítico faro se encuentra el de Islas Hormigas, parte de una reserva natural marina conocida internacionalmente por la belleza de sus fondos y por registrar varios naufragios en sus tranquilas aguas. El caso más famoso fue el de El Sirio, conocido como el Titanic del Mediterráneo, un transatlántico italiano que embarrancó en las islas en 1906 al chocar con el bajo de fuera, causando la muerte a cientos de personas. Aún no se explica por qué el capitán no tomó como referencia los faros cercanos, pero la leyenda asegura que se fue a descansar y dejó a un segundo al mando.

'Las torres gemelas'

A unos cuantos kilómetros y en la entrada del Puerto de Cartagena se encuentran dos torres muy similares, los faros de La Curra y de Navidad, dos de los bienes mostrados por Escarabajal en una ruta organizada hace unas semanas por la Universidad Popular. Desde el primero de ellos, de color verde, se puede observar toda la bahía de Cartagena, incluido el castillo de La Concepción, desde donde antes de la existencia de los faros se lanzaban fogatas que advertían a los marineros de la proximidad de la tierra. A este castillo se le conocía, por eso, como 'linterna árabe', aunque no hay consenso sobre la época en la que fue diseñado.

Ambos faros, el verde y el rojo, se construyeron para evitar que las embarcaciones chocaran contra la laja de 10.000 metros cúbicos que esconde la costa en su profundidad. Este bajo ya era conocido en el siglo XVI. Para la edificación del dique de La Curra se emplearon, según datos de Escarabajal, 500.000 toneladas de tierra cogidas de una cantera cercana y 50.000 bloques. La tradición atribuye el nombre de este faro a un liberto romano llamado Scurra, que levantó en las montañas cercanas un templo en honor al dios Júpiter Stator. La arqueóloga Blanca Roldán, junto a otros expertos, descubrió allí un mosaico del templo que hoy reposa en el Museo Arqueológico de Cartagena. Junto a la torre cilíndrica verde se encuentran los famosos bloques, algunos de ellos pintados por Pedro Conesa,y donde uno de los personajes más famosos entre los cartageneros, 'La Charito', solía pasar sus horas. Esta mujer, que amaba las pelucas rubias y las ropas estridentes, fue, en palabras de Escarabajal, «muy transgresora», pues pese haber sido criada en un ambiente castrense y educada en San Miguel gozaba tomando el sol con los pechos descubiertos y jamás contrajo matrimonio, algo no muy corriente en su época, los años 40. Para acceder a este faro hay que tomar la carretera de Cala Cortina.

El 'gemelo' de La Curra, el faro de Navidad, debe su nombre al del fuerte construido en Haití con maderas de la caravela Santa María -en la que viajaba Cristóbal Colón a la conquista del Nuevo Mundo-, que encalló en aguas de ese país en diciembre. Una de las hipótesis apunta a que al año siguiente Colón volvió y encontró que el fuerte estaba derruido y los colonos desaparecidos.

El faro de Navidad forma parte del complejo del fuerte de Navidad cartagenero, edificado en el siglo XVII, una construcción que protegía la entrada al Puerto. Actualmente, este faro es el Centro de Interpretación de la Arquitectura Defensiva de Cartagena y el Mediterráneo. Muestra las distintas defensas de la ciudad. Según los expertos, su origen se encuentra en el siglo XVII, aunque la construcción actual es de 1860.

Las huellas de Miquerinos

Otra de las grandes leyendas sobre naufragios en las costas cartageneras es la protagonizada por Richard William Howard, un inglés que en 1837 decidió trasladar el sarcófago del faraón Micerinos desde la pirámide de Keops, en Egipto, hasta su país natal a bordo de la goleta Beatrice. Una tormenta hizo que este naufragara y con él, sus tripulantes, incluida la momia y los cargamentos de la pirámide.

La tradición oral ha convertido en verdad la presencia de Micerinos en algún lugar entre Cartagena y la bahía de Mazarrón. Hasta ahora solo se ha intentado bucear para comprobar tal teoría en una ocasión en la década de los 70, a cargo de unos buceadores del Museo de Arqueología Subacuática, pero no dieron con la nave por falta de medios. En estas historias, como en otras muchas cosas, hay una fina línea que separa la realidad de lo que cree -o quiere creer- el imaginario colectivo.

Los bloques y la leyenda de 'La Charito'


Junto al faro de La Curra se encuentra lo que muchos consideran una muestra artística al aire libre, los bloques pintados por Pedro Conesa, En ellos tomaba el sol todos los días uno de los personajes más conocidos de la crónica social de Cartagena, 'La Charito', una mujer transgresora que nunca quiso casarse y que era amante de las pelucas color rubio platino y la piel muy morena.

De Cartagena al fin del mundo


También en el faro de La Curra hay un diseño incrustado en el suelo que recuerda a las ramas de un árbol. En ellas se indican las distancias marítimas que separan la ciudad de otras tan lejanas como Nueva York, Rotterdam (Países Bajos) y Orán. Es una ventana al mundo desde el mar Mediterráneo hacia lugares a los que se puede llegar desde allí directamente en barco.

Rutas culturales, fotográficas y medioambientales

La Universidad Popular organiza rutas por la comarca a lo largo del año, como la realizada a los faros, divididas en Culturales, Medioambientales y Fotográficas. Entre las que figuran en su programa se encuentran una ruta al Arsenal, el próximo 7 de noviembre y, ya el próximo año, descubrirán el Casino, la Sima de las Palomas, la Batería de Castillitos y recorrerán la ciudad a través de las mujeres ilustres de Cartagena. El plazo de inscripción online se abre en función de la fecha de cada una de ellas.

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