02 de marzo de 2019
02.03.2019
La Opinión de Murcia

Cartagena D. F.

Caretas

La Comunidad parece apostar fuerte, aunque un poco tarde, por nuestra catedral antigua y esta misma semana ha aprobado su declaración como Bien de Interés Cultural, que ya era hora

02.03.2019 | 04:00
Caretas

El anuncio lo hizo Noelia Arroyo, que, seguidamente, colgó su disfraz de consejera de Transparencia, Participación y Portavoz para enfundarse únicamente el de candidata del PP a la alcaldía del ayuntamiento de Cartagena...

Toca disfrazarse, ponerse las caretas, las pelucas y maquillarse a tope para disfrutar de un Carnaval que, en Cartagena, avanza a pasos de gigante y aspira a la Declaración de Interés Turístico Nacional, un reconocimiento que se merecen, sobre todo, quienes trabajan durante todo el año en elaborar y lucir el mejor traje en el gran desfile de esta tarde y en construir la mejor sátira que cantaron anoche sobre las tablas de El Batel. Lo curioso es que en esta semana intensa de fiesta carnavalera, en nuestra ciudad se han colado multitud de noticias más propias de la Cuaresma. Quizá sea porque el tiempo apremia en esta cuesta política y electoral que afrontamos hasta el verano. O hasta el infinito y más allá. Vamos, que parece que algunos han optado por encomendarse a los santos, porque puede que den más credibilidad de la que se merece a las cuentas del cada vez más famoso CIS de Tezanos que, a pesar de no dar ni una, sigue con su erre que erre para encumbrar a Pedro Sánchez más alto de lo que ya se siente.

Y es que las capillas, los templos, las iglesias y las catedrales de Cartagena están de plena actualidad, mucho antes incluso de que dentro de cinco días celebremos la cuenta atrás para nuestra Semana Santa con la tradicional Llamada desde el Palacio Consitorial, en cuyo balcón se vislumbran codazos para no perderse la foto ante la inminente cita con las urnas generales, autonómicas y municipales. El caso es que la semana pasada conocimos el nombramiento de un nuevo obispo auxiliar para la diócesis de Cartagena, que ayudará y aliviará la carga del obispo titular, José Manuel Lorca Planes, y que seguro que permitirá que la ciudad que da nombre a la cátedra episcopal esté más presente y reciba más atención de sus responsables, dado que el elegido, el sacerdote Sebastián Chico, está muy vinculado a ella y la conoce mejor que bien.

El protagonismo eclesial prosiguió con la certeza de que los andamios que se levantan sobre la fachada de la Iglesia de Santa María de Gracia seguirán ahí durante las procesiones, lo que obliga a las cofradías a taparlo para evitar el deslucimiento de los desfiles pasionales y, sobre todo, por seguridad, porque a más de un insensato se le ocurriría subirse a ellos para ver mejor los tercios y los tronos.

La semana comenzó también con tintes religiosos, gracias a la apertura a las visitas del público de nuestra Catedral Vieja, la más antigua de España, lo que hemos sido incapaces de aprovechar para convertirla en un referente nacional e internacional tanto para el turismo en general como para los fieles que seguro que hubieran mostrado interés por acercarse a conocer este primer gran referente arquitectónico en la historia de nuestro país. Vergüenza debería darnos tenerla tantos años en ruinas. Menos mal que parece que por fin nos hemos dado cuenta de que el monumento merece otro trato y que sus potencialidades como atractivo turístico, pero también como centro de devoción, son más que interesantes. Esperemos que las restauraciones que ya se han llevado a cabo en el edificio no se interrumpan y que ese plan director para su recuperación integral, anunciado por la Comunidad esta semana no quede en una de esas tantas promesas que se lanzan para captar votos ni que los papeles y los supuestos presupuestos destinados al proyecto se metan en el cajón del olvido,
del tiempo y de la incompetencia.

La Comunidad parece apostar fuerte, aunque un poco tarde, por nuestra catedral antigua y esta misma semana ha aprobado su declaración como Bien de Interés Cultural, que ya era hora. El anuncio lo hizo Noelia Arroyo, que, seguidamente, colgó su disfraz de consejera de Transparencia, Participación y Portavoz para enfundarse únicamente el de candidata del PP a la alcaldía del ayuntamiento de Cartagena, porque como ella misma advirtió, «ahora empieza la marcha». El lote de nuevos BIC también incluía la capilla de la cofradía marraja, un espacio repleto de joyas escultóricas dignas de ese museo de Semana Santa que siguen sin perseguir las cofradías y al que parece que todos hemos renunciado.

Sin salir de la Catedral Vieja, la cofradía del Cristo del Socorro, que tiene su origen en el monumento eclesial, ha aprovechado su reapertura para interesarse por lo suyo y reclamar que se puedan celebrar sus cultos en la capilla del Cristo Moreno, a la que llevan décadas si poder ni acercarse, salvo excepciones como la de esta semana, en la que la ha visitado una comitiva encabezada por el presidente regional, a quien este periódico le otorgó atribuciones más propias del obispo con un original titular. «López Miras bendice la restauración de la capilla del Socorro». Eso sí, como al César lo que es del César, el mandatario de la Comunidad no se olvidó de recordar que su Gobierno había sido el encargado de sufragar la mitad del coste de la obra, porque digamos que, en política, no se lleva mucho eso de que no dejes que tu mano derecha sepa lo que hace la izquierda, más bien se utilizan para señalar la paja en el ojo ajeno y taparse la viga en el propio.

A ver si ganan y cumplen lo prometido, para que podamos disfrutar cuanto antes de nuestra maltratada catedral sin esa limitación de los cuatro días que se ven obligados a abrirla por su declaración como BIC. Así podremos frecuentarla para pedirle a los santos y quizá al propio Cristo del Socorro que nos auxilie y nos proteja y cambie el mal paso en el que están atascados nuestros políticos, que nos dirigen hacia un enfrentamiento y una división entre hermanos que parecía superada, pero que quieren resucitar hasta removiendo las tumbas.

No caigamos en la trampa y, si hace falta, pongamos la careta y hagamos el payaso este Carnaval, porque con tanta disputa política que nos agria y nos calienta, necesitamos más que nunca un escape o una evasión que nos haga ver la realidad de que los únicos que estamos perdiendo con la que hemos montado somos los españoles, todos los españoles. Que nos pillen confesaos.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook