27 de febrero de 2019
27.02.2019
La Opinión de Murcia

Iglesia

Protegen como BIC la Caridad y la capilla Marraja

El Consejo de Gobierno de la Región de Murcia eleva a categoría de monumento estos dos enclaves

27.02.2019 | 13:51
Protegen como BIC la Caridad y la capilla Marraja

El Consejo de Gobierno ha declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de monumento, la Basílica de Nuestra Señora de la Caridad y la capilla Marraja de Nuestro Padre Jesús Nazareno, en Cartagena.

En cuanto a la Basílica de Nuestra Señora de la Caridad, se trata de una iglesia de planta central, organizada en torno a una gran rotonda cubierta por cúpula monumental.

Levantada en lenguaje clasicista, el alzado incluye una serie de tribunas en todo el entorno circundante de la planta, salvo el correspondiente al presbiterio, que se eleva al nivel del conjunto de ambas alturas.

El Hospital de la Caridad contaba con una capilla que en 1723 pasó a ser ermita, con añadidos en 1744 y 1746. El actual templo se inició en 1890 bajo la dirección del ingeniero de la Armada y Hermano Mayor del Santo y Real Hospital de Caridad Tomás Eduardo Tallarie. Se encargó de la ejecución y dirección de las obras el arquitecto Justo Millán.

La fachada, de piedra y mampostería, está ejecutada siguiendo el esquema del llamado arco Serliano (arco entre dos dinteles), repetido, con columnas y pilastras corintias. Se articula en tres paños formados los laterales por un amplio basamento sobre el que se apoyan las pilastras pareadas de orden corintio y se apea un gran entablamento liso y cornisa sobre modillones.

El paño central está constituido por dos grandes columnas corintias que lo flanquean. Aquí, la fachada se retrae y alberga dos columnas también corintias sobre las que se voltea un arco de medio punto con ménsula en la clave, en cuyo interior se inserta la puerta de acceso, arquitrabada, con cornisa sobre ménsulas y un óculo ciego en el centro, entre el arco y la cornisa

Remata la construcción, realizada enteramente en ladrillo recubierto de cemento, una cúpula asentada sobre un tambor en el que se abren dieciséis ventanas con vidrieras y otras tantas aberturas circulares sobre las mismas. La bóveda, que organiza todo el espacio, apoya sobre un cilindro aligerado por la apertura de ocho exedras rectangulares y semicirculares, correspondientes a la capilla central, ocupada por el altar mayor, y a las de ambos lados de ésta, pertenecientes a la capilla de Ánimas y a la de la Comunión.

Es destacable el valor inmaterial que representa la gran devoción popular a la Patrona de Cartagena, la Santísima Virgen de la Caridad, reflejado en el patrimonio material de su Basílica. Junto a la imagen de la Virgen, sin duda todo el templo queda caracterizado por el conjunto pictórico realizado por Manuel Wssel de Guimbarda en 1893, y que gira en torno al ciclo mariano, así como los personajes sagrados presentes junto a la Virgen en el Calvario, las devociones locales de los Cuatro Santos cartageneros y alusiones a la función asistencial y caritativa del Hospital de Caridad.

CAPILLA MARRAJA DE NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO

Tras una primitiva capilla o altar en la antigua Catedral, la Cofradía Marraja de Nuestro Padre Jesús Nazareno pasó a contar, a partir de 1642, con un espacio propio de culto en la iglesia del convento dominico de San Isidoro.

A principios del siglo XVIII se acomete la ampliación de esa primera capilla en la iglesia de Santo Domingo con la anexión del solar colindante, dando lugar a un espacio de culto cargado de simbolismo, organizado en torno a la imagen del Nazareno y su participación en la Semana Santa, y dotado de una espectacular escenografía barroca puesta al servicio de la persuasión devocional.

La capilla es un espacio de planta cuadrangular, con acceso lateral directo desde una portada a la calle Mayor, reafirmando su carácter de ámbito autónomo respecto a la iglesia de Santo Domingo, en que se inscribe. Al interior del actual templo castrense, se abre, a los pies de la nave de la Epístola, mediante un amplio arco cerrado por cancela de hierro forjado.

La austeridad de líneas clásicas que marcaba el antiguo templo dominico - enfatizada por la agresiva reforma sufrida en el siglo XX - realza el carácter singular de la capilla del Nazareno, en la tradición barroca de cámara de las maravillas.

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