El mobiliario de la histórica farmacia de la calle Mayor, cuya botica fue el epicentro del fluir político y artístico de Cartagena en el siglo XIX, se ha puesto a la venta en Internet. La oferta puede consultarse en el portal www.todocoleccion.net. Su precio son 350.000 euros. No obstante, este importe está por debajo de su valor de tasación.

Hace más de dos años que los herederos del establecimiento se ofrecieron para donar el equipamiento al Consistorio, pero tras no concretarse esto ni prosperar un acuerdo con otras entidades, uno de los cuatro hermanos que posee la misma ha decidido ponerla a la venta. En la actualidad, estos muebles se encuentran instalados en una farmacia de la calle Reina Victoria. «Le traspasamos el negocio a otra boticaria, pero no los muebles, que siguen siendo de nuestra familia», explican los herederos.

El concejal de Cultura, David Martínez (PSOE), sostiene que «nos gustaría poder quedarnos la botica por lo que supone para la ciudad y su gran valor, pero esto no depende solo de la voluntad política, sino de la forma legal para hacerlo sin inconvenientes y de acuerdo con la familia». El edil indica al respecto que «el acuerdo de donación estaba estancado porque los propietarios pedían un documento que la interventora municipal rechazó, ya que querían que se valorara para poder hacer una declaración de bienes con el fin de obtener una deducción fiscal».

En marzo del año pasado, el pleno municipal aprobó una moción presentada por MC Cartagena, y apoyada por Ciudadanos, en la cual se instaba al Gobierno local a custodiar y exponer permanentemente en El Luzzy el mobiliario de esta farmacia. El partido cartagenerista lamenta ahora que «el Ayuntamiento rechaza custodiar el mobiliario dejando bajo el desamparo esta página fundamental de la historia moderna de Cartagena». El concejal de MC Ricardo Segado concluye que «encontramos atónitos esos muebles y el resto de artículos y utensilios en venta por Internet. Es algo indignante y un despropósito para toda Cartagena. El PSOE se ha vuelto a reír de los cartageneros en el pleno municipal».