A la presidenta de las asociación de hostelería de Cartagena, Francisca Naranjo, le parece bien que la policía establezca controles de alcoholemia para evitar que los jóvenes cojan el coche tras consumir alcohol, pero considera que son poco efectivos en el entorno de los bares de las calles Príncipe de Asturias y Jiménez de la Espada.

Naranjo cree que en esta zona del Ensanche, los coches circulan muy lentamente y sostiene que el perfil de las personas que acude a los bares de esta zona se corresponde con el de jóvenes serios y responsables.

La presidenta de los hosteleros piensa que los controles de alcoholemia tendrían más efectividad en los puntos de salida de la ciudad, donde los conductores alcanzan una mayor velocidad y existe un mayor riesgo de que se produzcan accidentes graves.

Asimismo, también cree que la presencia policial sería muchos más eficaz en la zona de la rambla próxima al hipermercado del Eroski, donde las noches de los fines de semana se reúnen cientos de jóvenes. "Es un lugar donde no se controla lo que se bebe, donde se juntan menores de edad y en la que es más fácil que se consuman drogas", subrayó Naranja.

La dirigente del sector precisa que en la zona de los barrios del Ensanche lo que más hay son coches aparcados y el tráfico es muy escaso.