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La Opinión de Murcia

Nuevo estudio

El Amazonas, en riesgo de convertirse en una sabana

El 75% de la selva amazónica está perdiendo su capacidad de adaptarse al avance de la crisis climática

Deforestación en el Amazonas.

La selva amazónica, también conocida como el pulmón terrestre del planeta, está perdiendo su capacidad de adaptarse al avance de la crisis climática. Según desvela un estudio publicado este mismo lunes en la revista 'Nature Climate Change', el 75% de este ecosistema muestra síntomas de pérdida de resiliencia. Esto equivale a casi tres cuartas partes del territorio que, tras años de deterioro y explotación, ya no son capaces de recuperarse tras el impacto de sequías, perturbaciones climáticas y extremos meteorológicos. Los expertos alertan de que el Amazonas se está acercando a su punto de no retorno; el momento de inflexión en que la selva podría convertirse para siempre en un hábitat mucho más seco. Casi como una sabana.

Estas son algunas de las conclusiones que se extraen de un análisis de treinta años de datos satelitales que proporcionan un nuevo (y preocupante) diagnóstico sobre el estado de salud de uno de los ecosistemas más importantes del globo. El estudio, liderado por un equipo de investigadores de la Universidad de Exeter (Reino Unido), calcula que en los últimos veinte años las actividades humanas han destruido cerca de 200 kilómetros adicionales de selva amazónica. Desde el cambio de milenio hasta ahora, se estima que el Amazonas ha perdido tanto terreno como el equivalente a la distancia en línea recta que separa Barcelona y Mallorca. O Madrid de Burgos.

El deterioro de este ecosistema, según explican los expertos, resulta especialmente preocupante por varias razones. Primero, porque la selva amazónica representa más de la mitad de la selva tropical del mundo. Segundo, porque este territorio es uno de los hábitats con más biodiversidad del planeta. Y tercero, porque hasta ahora el Amazonas era uno de los sumideros de carbono del planeta que absorbía parte de las emisiones de gases invernadero producidas por nuestra especie pero, según destacan recientes estudios, en los últimos años también está perdiendo esta capacidad. Por eso mismo, según explican los autores de este trabajo, "la selva corre el riesgo de morir progresivamente, lo que conllevaría con profundas implicaciones para la biodiversidad, el almacenamiento de carbono y el cambio climático a escala global".

Impacto humano

Según concluye la investigación, las áreas del Amazonas que más resiliencia han perdido coinciden, en gran parte, con las más cercanas a las actividades humanas. Por ejemplo, las zonas próximas a granjas, asentamientos y cultivos. Entre los puntos más afectados de este ecosistema también destacan las zonas que, debido al avance de la crisis climática, se observa una disminución de las precipitaciones y un mayor impacto de las sequías. En muchos casos, señala el análisis, "la pérdida de resiliencia no coincide con una pérdida de la cubierta forestal", es decir, con las zonas afectadas por la deforestación, "lo que implica que el bosque podría estar llegando a un punto de inflexión sin mostrar cambios en su estado".

"Hemos observado una disminución continua de la resiliencia del Amazonas desde principios de la década de 2000, pero todavía no podemos decir cuándo podría ocurrir una posible transición de la selva tropical a la sabana", explica el investigador Niklas Boers, del Instituto Potsdam, como uno de los coautores de esta nueva investigación. "Cuando este fenómeno sea observable, probablemente sea demasiado tarde para detenerlo", comenta el científico.

"Cuando este fenómeno sea observable, probablemente sea demasiado tarde para detenerlo"

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El futuro del Amazonas

"Estamos ante un estudio muy novedoso, sobre todo por su capacidad de aplicar técnicas estadísticas sofisticadas para analizar la resiliencia de la selva amazónica", explica Maurizio Mencuccini, investigador del Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (CREAF) y experto no vinculado al recién presentado estudio. Según explica este científico, investigaciones anteriores ya habían apuntado a que el avance de las sequías y el cambio en las precipitaciones podrían transformar el ecosistema del Amazonas. "Hace año realizamos un experimento de sequía simulada en este bosque y también observamos que, pasado un cierto umbral, la capacidad del ecosistema de recuperarse se degrada de forma considerable", comenta. 

¿Pero qué pasará después de que el Amazonas pierda su resiliencia? Mencuccini afirma que, contrariamente a lo que apunta el estudio, todavía no está claro qué pasará. "Los ecosistemas son muy complejos y hay muchos factores que pueden influir en su evolución, como los procesos a escala local o las políticas aplicadas para proteger estos territorios", comenta el experto. "Todo apunta a que el Amazonas perderá biomasa y acabaremos con una selva más pequeña, menos densa y probablemente más vulnerable a futuras sequías. No sé si vamos hacia una sabana pero, en todo caso, sí parece que el ecosistema podría cambiar radicalmente", comenta el científico. 

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