Una joven sola a altas horas de la noche, un matrimonio mayor engalanado y una taxista en Murcia. Con estos personajes, pocos podrían imaginar una historia semejante a la que ha relatado la periodista Sonia Illán en nombre de su hija, la protagonista del suceso por el que han acabado denunciando los hechos.

Lucía se encontraba a las puertas de un conocido hotel murciano por la noche, desde donde pidió un taxi para volver a casa. Cuando el vehículo llegó a recogerla, un matrimonio de cerca de 60 años, elegantemente vestidos, salían de una boda que se estaba celebrando en el recinto hotelero. Ambos se abalanzaron sobre el taxi.

Comenzaron a gritar a la joven, discutiéndole que "ese era su taxi", e incluso la insultaron, cuenta Illán. Sin perder las formas, Lucía se limitó a contestar que únicamente quería comprobar si era el suyo, momento en el que la conductora cerró las puertas del taxi.

Tal y como confirmó la taxista, la chica estaba en lo cierto, ese era el vehículo que ella había pedido, por lo que la invitó a subir al coche. El matrimonio no se conformó y la cosa fue a más, con más gritos y más insultos, ante lo que la joven les pidió que entraran en razón porque era muy tarde y se encontraba sola en la calle. No consiguió que lo hicieran.

De hecho, "de forma cada vez más violenta, el hombre siguió quejándose de la espera por un taxi, agarró fuertemente a mi hija y le dio un manotazo en el brazo", explica la periodista. La chica respondió que no la tocara. Respuesta: caso omiso y más gritos.

Por fin, la joven consiguió subir al taxi, aunque con unos nervios que se escapan de su control y le dificultaban la respiración. A eso se suma que el hombre seguía incordiando, por lo que la conductora bloqueó las puertas. Al ver su ataque de ansiedad y que la intimidación no cesaba, la taxista llamó a la Policía, que llegó cinco minutos después, cuando el matrimonio se disponía a subir a otro taxi, por lo que la mujer lo avisó para que no moviera el vehículo. La Policía lo paró, identificó al hombre e informaron a la chica de cómo debía denunciar el hecho, algo que ya ha llevado a cabo y para lo que la taxista se ha ofrecido como testigo.

"En la vida pensé que entre los peligros que mi hija podía encontrar de noche estaba el trato violento de un señor, jaleado por su señora, elegantemente vestidos, saliendo de un hotel de lujo", expone Sonia Illán.

¿Por qué decidió actuar así la taxista, una mujer árabe que lleva años al volante? "Tengo dos hijas y, cuando trabajo por la noche, todas las chicas son mis hijas“, le contestó al darle las gracias.