¿Cuántos de nosotros hemos escuchado alguna vez que comer varios huevos al día es malo porque sube nuestro colesterol, y nunca se pueden comer más de dos?

Suele resultar chocante y a menudo despista a la población el hecho de que hace años se dijera que los huevos eran malos y que ahora se asegure que no pasa nada por comerlos a diario.

La cuestión es que las evidencias científicas actuales confirman que el huevo no eleva el nivel de colesterol en sangre. Aunque antes se decía que no era recomendable comer más de dos o tres huevos a la semana, hoy se puede decir que incluso pueden comerse diariamente.

No conviene alimentarse exclusivamente a base de huevos, como tampoco es conveniente alimentarse en exclusiva a base de cualquier otro alimento, pues necesitamos los nutrientes que se encuentran en una alimentación variada.

Propiedades nutricionales del huevo

Comer huevos aporta:

Dicho todo lo anterior, puede ser interesante controlar cómo comprar los huevos que están a la venta, para su mejor uso y para no errar en la compra.

¿Qué significa el código que viene impreso en los huevos?

El huevo que se produce en la Unión Europea lleva un código impreso en su cáscara que identifica la granja de origen.

El primer dígito de este código indica el sistema de producción. El «0» indica que el huevo es de producción ecológica, el «1» que es un huevo de gallinas camperas, el «2» que es un huevo de gallinas criadas en el suelo y el «3» que es un huevo de gallinas criadas en jaula.

El resto de los números del código del huevo informan sobre el Estado de la UE (si la granja está en España aparecerá «ES» seguido de otros números que representan a la provincia, al municipio y por último el código que identifica a la granja).

Seguridad alimentaria de comer huevos

Pero sí que hay que tener algunas precauciones con respecto al consumo de huevos.

Por ejemplo:

Con respecto a la refrigeración de los huevos, no son pocas las personas que se preguntan por qué los huevos no están en el frigorífico cuando los adquirimos en el supermercado.

La explicación está en que, si se refrigeran en el súper, el cambio de temperatura desde que los sacamos de ese refrigerador hasta que llegamos a casa podría producir una condensación de agua sobre la superficie de la cáscara, lo que a su vez podría favorecer el desarrollo de patógenos.

Por eso en el súper suelen estar a temperatura ambiente, pero en casa es mejor conservarlos en el frigorífico hasta que se consuman.