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Blog Raíces y alas - ANTONIO

ANTONIO

Miembro del Colectivo de Estudios Locales Trascieza, perteneciente al Club Atalaya-Ateneo de la Villa de Cieza, colabora activamente en las publicaciones que edita esta asociación. Participa, además, en el periódico digital LAtalaya. "Columnista de la La Opinión de Murcia”.

Sobre este blog de Murcia

Este blog se ocupa principalmente de temas de actualidad. Sin embargo, haciendo buena la máxima de que nada humano nos es ajeno, hablaremos un poco de todo: de lo humano, de lo divino, de nuestro entorno más cercano, de tierras lejanas, de hechos que se pierden en el tiempo, de nosotros, de los demá...


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  • 18
    Octubre
    2017

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    Murcia

    El resto de España también existe

    La inquietud por que pueda caer el árbol catalán nos está impidiendo ver el bosque español. Algo por cierto que le viene muy bien al PP. La situación que se está viviendo en Cataluña es desde luego crítica. No seré yo, que he dedicado no sé cuantas columnas a este asunto y sigo los últimos acontecimientos con enorme preocupación, quien lo niegue. Vivimos, de hecho, por y para la actualidad catalana. Puede que hasta abducidos, atolondrados, por el bombardeo informativo que empezó con las sesiones del 6 y 7 de septiembre en Parlament, con aquella aprobación patético-surrealista de la ley de Referéndum y de Transitoriedad, que continuó con la pantomima de la consulta 1-O, que prosiguió con la declaración/suspensión esperpéntico-puigdemontesca de la independencia catalana el 8 de octubre, que se prolongó con el agónico requerimiento de Rajoy al president, que subsiste con la respuesta del “ni sí ni no sino todo lo contrario”, que se reaviva con la encarcelación de la pareja de Jordis por sedición, que …

     Han sido semanas disparatadas que han conmovido a Cataluña y a España, en que todo ha girado en torno al eje catalán. La mayor victoria del independentismo no va a ser, desde luego, conseguir la independencia pero sí haber puesto el independentismo en el centro de nuestras vidas.

     

    Y sin embargo, el resto del bosque existe, el resto de España existe. Es más, en Galicia por ejemplo, ese bosque está ardiendo por los cuatro costados. Los 132 focos detectados en un día no son ningún moco de pavo. Rajoy y Feijóo hablan ahora de "terrorismo incendiario". Se aferran a la teoría de las tramas organizadas del fuego que ellos negaban en 2007, cuando organizaban manifestaciones contra el gobierno de entonces, cargaban contra Rubalcaba y decían aquello de que "Con nosotros no moría gente en los incendios, con ellos cuatro personas”.

    Sí, en ese resto del bosque, en ese resto de España que no es Cataluña, siguen también pasando cosas muy graves, muy preocupantes. En nuestra región, sin ir más lejos, uno de cada tres murcianos está en riesgo de pobreza y de exclusión. Personas que sobreviven con ingresos inferiores a los 342 euros mensuales pese a haber encontrado en muchos casos empleo. Eso sí, en condiciones tan precarias y con salarios tan bajos que no pueden cubrir sus necesidades.

    Y siguen llegando pateras con inmigrantes desamparados a nuestras costas. La mayor oleada de los últimos años. Un drama humanitario que no cesa y al que ninguna Administración, ni regional, ni nacional, ni europea sabe o quiere enfrentarse. La Cruz Roja, admirable cuerpo de voluntarios, les ofrece agua, alimentos, mantas y los primeros auxilios. Lo que viene después se esconde en esos rincones oscuros del bosque que no vemos o no queremos ver.

     Es tan grande el ruido mediático catalán que solapa cualquier noticia sobre el aeropuerto sin aviones que se está muriendo de risa en Corvera y que nos cuesta decenas de miles de euros todos los días. Que minimiza las multitudinarias manifestaciones contra la llegada del AVE en superficie a Murcia. Tan ensordecedor que hace que el problema del agua en la región se haya convertido casi en un asunto colateral cuando más nos está castigando la sequía. Que ha permitido a todo un presidente regional del PP, diputado regional y presidente de la Comunidad Autónoma hasta hace tan sólo unos meses, dimitir de sus cargos por las graves acusaciones de corrupción que pesan son él, sin que apenas se note. Tan absorbente que mantiene en el anonimato, en la insignificancia política, a su sucesor, al actual presidente, y por ende a toda una región, relegada, ahora sí del todo, a los confines del bosque y condenada a la invisibilidad.

    Lo peor de todo es que este conflicto territorial, que está estancado en un “empate de impotencias”, en palabras de Coscubielas, nos condena a seguir teniendo por mucho tiempo el árbol catalán ante nuestros ojos. Sin menospreciar su gravedad, habrá que saber retroceder para poder ver todo el bosque. El resto de España también existe.

     

     

     

     

     

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