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MIGUEL GALINDO SANCHEZ

Autodidacta integral de posguerra. Fué comerciante y chamarilero. Es columnista habitual de periódicos como La Opinión, MurciaEconomía, WordPress, MurciaRegión, etc...

Sobre este blog de Sociedad

Sobre todo lo divino y humano. La temática abierta es la clave de los artículos que se vierten aquí. Toda mi participación en el periódico La Opinión, queda reflejada en este blog, aparte mi web perso


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  • 20
    Noviembre
    2014

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    Y ADEMÁS, COBARDES.

     Imran Firasat es un paquistaní casado con una indonesia, convertido al catolicismo y que, en su país, tanto a su mujer como a él, los sometieron a torturas. Así que agarraron a sus tres hijos y se vinieron a España, donde pidió asilo político por motivos de persecución religiosa. Esto fué en el 2006.

    Cuatro años después, viajó con su familia al país de su esposa, Indonesia, pero fué deportado a los pocos meses, quedando allí su mujer y sus hijos. La razón oficial fué por no tener la documentación en regla, pero la real fué por sus críticas al Islam.

    Imran retornó a España, y desde aquí siguió escribiendo manifiestos y denuncias contra los islamistas. Ahora, Indonesia lo reclama acusado de un oscuro delito sin clarificar y sin garantías jurídicas ningunas. Solicita la extradición allí donde ha quedado su familia, o bien a Pakistán, de donde es oriundo e igual le reclaman.

    No hay que ser muy espabilado para intuír los motivos. El islamismo radical quiere darle matute y callarle la boca, aparte de que para ellos es un delito grave el abjurar de su fé para abrazar cualquier otra. La pena es la muerte. No así, naturalmente, cuando es al contrario, o sea, cuando de otra religión abrazan la suya. Entonces ya no es lo mismo. Y no es igual, claro, porque la suya es la verdadera y las demás las falsas...

    Pero lo triste, lo absurdo, lo patético, lo miserable, lo canalla, lo traicionero y cobarde es que ahora España le revoque el asilo y esté a punto de extraditarlo porque "se considera que la actividad anti-islámica del Sr. Firasat puede ser un peligro para la seguridad del Estado". Así con un par de lo que hubiera que tener pero que se carece del todo.

    Se sabe que terminará en Pakistán, donde le espera ser ajusticiado por blasfemia y apostasía. Pero lo habrá matado España, por supuesto. Mejor dicho, lo habrá asesinado España. Porque tenemos unas fronteras morales, legales y sociales un tanto vidriosas, sucias, podridas, donde, solo como ejemplo, la aún dudosa vida de un no nato vale mucho más que la de un ser humano padre de familia... Siempre que esa vida, claro, no sea la de un no cristiano, o, aunque así sea, como es el caso...  Ni siquiera la Iglesia ha dicho mú en este caso. En el fondo somos iguales a ellos.

    Ese es nuestro enorme cinismo, nuestra sangrienta hipocresía y siniestra cobardía. Los prohombres de estado se llenan la boca de justicia, de derecho, de libertad, de honor, de valores, en sus farisáicos discursos, pero todo son inmundas mentiras. Alcantarillas que drenan la mierda de los perfectos. Me gustaría saber qué clase de conciencia tiene el alto mandatario que firme la extradición de un inocente al que condena a muerte por defender su derecho a la libertad de esa misma conciencia...

    ... Y mientras, por el otro lado, nuestros cristianos católicos, protestantes, luteranos, etc., abrazan la fé con la que luego degollarán a Imran Firasat, así como a todos los nuestros... ¿Dónde está la diferencia..?

     

     

     

     

     

     

     

     

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