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Blog Desde mi Atalaya - Jesús Norberto Galindo Sánchez

Jesús Norberto Galindo Sánchez

Miembro de honor de la Asociación de Directivos de Empresas Turísticas de España, durante una parte de su vida profesional ha estado vinculado a la gestión y asistencia técnica de organizaciones y actividades turísticas, tanto en la empresa privada como en el sector público. Corresponsal de prensa d...

Sobre este blog de Murcia

La temática de aquellos artículos, reflexiones o ensayos que se van a difundir en este blog están referidos a acontecimientos puntuales relacionados con la actualidad de tipo social, político o profesional y no pretenden guardar ningún tipo de hilo conductor ni temático, en concreto, entre ellos, má...


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  • 05
    Octubre
    2017

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    Murcia

    Crónica de una fractura anunciada

    La situación que se ha creado en Cataluña y, por supuesto, en el resto de España, por esperada que fuera no deja de ser muy preocupante. Estamos asistiendo a un golpe de Estado en toda regla, pero en este caso y por extraño que parezca, que había sido anunciado previamente con toda clase de detalles y en la más absoluta impunidad, tanto jurídica como administrativa y legal.

    Se ha escrito mucho sobre este tema (yo también lo he hecho en alguna ocasión) y no voy a insistir ni profundizar más en la cantidad de información, unas verídicas, y otras no tanto, que se están prodigando a lo largo de estos días en los que la situación más preocupante es la fractura del orden público y el consiguiente resultado de una división social que se vive, principalmente en esta Comunidad, pero también en el resto de España.Crónica de una fractura anunciada

    Durante estos últimos días hemos escuchado algunas opiniones que abogan por la necesidad de negociar, y sugieren la intervención de mediadores que posibiliten este cada vez más difícil entendimiento, que paren esta locura y que frenen esta deriva independentista que nos va a llevar a todos a una situación que ninguno deseamos. Yo he sido uno de los que siempre ha defendido el valor del dialogo y de la negociación. Creo profundamente en el entendimiento y el raciocinio del ser humano y siempre pongo como ejemplo nuestro periodo de transición, donde un puñado de españoles, con ideologías profundamente opuestas, y con una carga emotiva preñada de recelos acumulados durante más de cuarenta años de dictadura, fueron capaces de ponerse de acuerdo, renunciando a muchos de sus postulados y, como vulgarmente se dice, dejándose algunos pelos en la gatera para llegar a lo que todos entendían que era un bien común.

    Soy por tanto partidario de iniciar un proceso de negociación con TODAS las fuerzas políticas, y con todos aquellos que representen la generalidad de una nación que, lo queramos o no, se llama España, y donde se planteen todo tipo de posibilidades, aunque a mi entender el de la independencia lo veo harto difícil. Cualquiera que tenga dos dedos de frente sabe que no hay NINGUN país democrático en el mundo que contemple esta posibilidad. Lo cual no quiere decir que no se pueda hacer un referéndum, o diecisiete; pero tiene que ser pactado y dentro de la legalidad que nos hemos dado todos los españoles. En ese sentido hay que referir que nuestra Constitución, como todas las que existen en los países de nuestro entorno, prevé la posibilidad de cambiarla y de incluir todas las leyes que se precisen, incluso el derecho de autodeterminación. Pero para eso hay unas reglas y unas normas que, de nuevo insisto, nos hemos dado todos y que estamos obligados a respetar. Pero es que estas reglas se pueden modificar. ¿Por qué, entonces, no han utilizado esta vía?. Seguramente porque saben que no tienen el apoyo suficiente y los votos que se necesitan para ello, y por eso han tirado por el camino de en medio y se han saltado todas las normas legales, algunas tan graves, como son las de convivencia y respeto por los que no piensan como ellos.

    El Gobierno del Estado, reconozco, ha reaccionado tarde y mal. Lo han engañado como a un chino (con perdón para estos). Han confiado en que contarían con el apoyo de los mozos de escuadra, cuando el máximo responsable era un convencido independentista que recibía órdenes de sus superiores políticos y parece que se ha pasado por el forro lo que le ordenaron los jueces y fiscales, propiciando que el “marrón” se lo comieran el resto de fuerzas policiales estatales con las que, desde aquí, me solidarizo sin ningún tipo de reserva. El Gobierno del Estado, así mismo, ha pecado de un cierto inmovilismo, sobre todo en una etapa anterior que fue fundamental en la organización de esta asonada, que se ha estado fraguando durante más de un año y –además- con anuncios y publicidad, para que nadie pueda alegar ignorancia. Estos políticos que nunca se creyeron íbamos a llegar a la situación en la que nos encontramos, también tienen una parte de responsabilidad, aunque es cierto que no puede ser comparable con la de los que han cometido el delito. Pero un acto de omisión o inacción también tiene que tener su responsabilidad, de la que deberían responder en su momento, por supuesto no en el ámbito penal pero si a nivel político.

    En estos momentos cruciales y muy peligrosos para la estabilidad de todo el país, lo primero que habría que hacer es la restitución del orden constitucional (Puigdemont tendría que suspender la declaración unilateral de independencia) y el Gobierno del Estado debería iniciar un proceso negociador, cuanto más amplio mejor, por aquello de tener el mayor consenso en tema tan delicado, y dar una solución a un problema que ha pasado de un estado de máxima gravedad a un estado crítico. Nadie entendería que si se produce un atraco en un banco, por ejemplo, (aunque fuese para solucionar un caso de imperiosa necesidad) la policía iniciara una negociación con el atracador, le dejara marchar con el dinero y luego se reuniese con él para ver qué problema tiene y si se puede solucionar.  Lo primero que tiene que hacer es salir del banco, devolver lo que ha sustraído, restituir el principio de orden, igualdad y justicia, y a partir de ahí sentarse a hablar.

    Por tanto yo le pido al GOBIERNO que, si se produce la restitución de la legalidad, sea generoso y que negocie todo lo que tenga que negociar; que si hay consenso para cambiar algunas leyes y la mayoría está de acuerdo, que se haga, y que se trabaje sin descanso para conseguir una solución que sea lo más duradera posible, aunque a los más ilusos (entre los que me encuentro) nos gustaría fuera definitiva.

    Al PP le pido que exija al Gobierno que sustenta su partido, que sea permeable a los acontecimientos y que no se encasquille en la “legalidad vigente”. Que hay muchos temas de los que hablar, aunque para ello haya que modificar algunos procedimientos.

    Al PSOE, que no es momento de sacar réditos políticos y ponerse de perfil, como se está viendo en estos días. Para algunos dirigentes parece que es mucho más grave lo ocurrido con las fuerzas de orden público en la mañana del 1-O que lo que están haciendo los golpistas en Cataluña. Es importante (y preocupante) ver como muchos socialistas ya han comenzado a discrepar de la postura ambigua que sus órganos directivos están utilizando, cuando en estos momentos lo más importante es restituir el principio de legalidad. Ya tendrán tiempo después de tirarse los trastos.

    CIUDADANOS, por su parte, está urgiendo al Gobierno para que haga uso del artículo 155 de la Constitución y convocar de inmediato unas elecciones autonómicas en Cataluña; cuando a mi entender, en estos momentos, no está el horno para bollos y no se dan las condiciones óptimas para la celebración de este evento. Habría que esperar que se calmaran los ánimos y que hubiera un ambiente algo más relajado que permitiera realizar esa consulta con todas las garantías y sin presiones.

    Y de PODEMOS no nos queda otra opción que constatar una vez más su deriva antisistema, que ya ha incluido en su ideario, y desde el que incita a la independencia, no solo de Cataluña, sino de cualquier otro territorio del Estado español (recientes declaraciones de uno de sus líderes). No me extraña en absoluto. Sobre todo su incoherencia al criticar las supuestas “cargas policiales” y defender al mismo tiempo la brutal represión que su jefe Maduro está haciendo en Venezuela. Menos mal que ya los conocemos, pero lo mejor es que sus votantes y simpatizantes (muchos de buena fe)  también han descubierto el doble rasero que están utilizando y su cinismo en la utilización maniquea de las informaciones, en lo que –hay que reconocer- son unos verdaderos profesionales.

    Por eso me sigo acordando de nuestra transición. Porque echo en falta un buen número de políticos con un gran sentido de Estado, que es lo que España necesita en estos momentos.

    Jesús Norberto Galindo // Jesusn.galindo@hotmail.com

     

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