20 de diciembre de 2019
20.12.2019
La Opinión de Murcia
Democracia

Cuatro décadas de orgullo participativo

La batalla campal protagonizada por la Policía y trabajadores de las empresas en crisis de Cartagena se saldó con el incendio del edificio de la Asamblea Regional

20.12.2019 | 04:00
Manifestantes a su paso por la Asamblea Regional, con motivo de la huelga general convocada el 28 de mayo de 1992, en señal de protesta porel 'decretazo'.

El boletín «Carta Local», que regularmente edita la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), dedica su edición de marzo de este año a los 40 años de democracia municipal, los transcurridos desde aquel 3 de abril de 1979 en que los españoles fueron llamados a las urnas para elegir a sus representantes más próximos.

La edición incluye una declaración institucional del órgano que representa a los municipios españoles, gobernados por toda suerte de tendencias políticas. En esa publicación, el presidente de la Federación, Abel Caballero (a la sazón alcalde de Vigo), subraya «el orgullo de estos cuarenta años de trabajo municipal, de acciones en tantos miles y miles de Ayuntamientos, buscando la manera de entender la política de la cercanía».

«Algo grande ocurrió hace 40 años», enfatiza. El texto, que titula «40 años de democracia local recuperada», define aquella inicial etapa de libertad local efectiva como «los primeros años de recuperación democrática rápida, imparable y necesaria». «Ser alcalde o alcaldesa, entonces y ahora, es el mayor compromiso que puede tener un político, el más real, el más difícil y, también, llegado el caso, el más satisfactorio».
Aquel 3 de abril de 1979, un total de 16,6 millones de ciudadanos (de un censo de 26,5 millones) eligieron a casi 8.000 alcaldes y 104 alcaldesas.

La declaración institucional de la FEMP, redactada y publicada con el consenso de las fuerzas políticas que la integran, señala que el día siguiente a las votaciones, 4 de abril, ya con los resultados de las urnas conocidos, «en las ciudades y los pueblos de España se respiraba adrenalina e ilusión. Había hambre de pueblo y hambre de ciudad recuperados, ganas de dar color a un paisaje en blanco y negro tras décadas echadas en el abandono». El texto subraya el «ambiente de fiesta, de democracia y de libertad» que se respiraba en las calles.

Para Abel Caballero, las cuatro décadas transcurridas han marcado y consolidado «esta forma fantástica de democracia y de Gobierno, en la cercanía, mirando a los ciudadanos a los ojos y compartiendo, tanto las ciudades como la democracia».

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