Reproducción asistida

Juan Antonio García, experto en infertilidad: "La congelación de óvulos es una revolución social"

El director del Instituto Valenciano de Infertilidad en Madrid habla sobre los tratamientos de fertilidad en pacientes que sufren cáncer

01.12.2017 | 15:01
Juan Antonio García

La congelación de los óvulos es la técnica más adecuada para que las mujeres con cáncer puedan preservar la fertilidad, aunque son las razones sociales las que más pesan a la hora de acudir a esta técnica, sobre todo para permitir el retraso de la edad de la maternidad. Un especialista en la materia, Juan Antonio García Velasco, director del Instituto Valenciano de Infertilidad en Madrid, ha hablado en el hospital Virgen de la Concha sobre estos asuntos, en una charla organizada por el servicio de Ginecología y Obstetricia.

-¿Qué problemas se plantean en las pacientes oncológicas en relación a la fertilidad?

-El problema fundamental es que la gran mayoría de los tratamientos oncológicos afectan a las gónadas, tanto al testículo como en ovario y buena parte de ellos adelantan la edad de la menopausia. El problema del varón es muy sencillo, antes de su tratamiento congela una o dos muestras de semen, con un eyaculado y tema resuelto. La mujer es mucho más complicado, pero te puedes anticipar al daño, congelando los gametos ¿Qué después de la quimioterapia efectivamente la infertilidad ha aparecido y no puedes tener hijos?. Utilizas tus gametos congelados y tienes hijos después con reproducción asistida.

-Gametos, ¿se refiere a los óvulos?

-Si, puedes congelar tejido ovárico, tiras de tejido, o bien los ovocitos, óvulos. La congelación de tejido funciona bien pero es experimental todavía, hay poca experiencia, hay unos cien nacidos en todo el mundo y muy poca gente que lo puede hacer. Congelar ovocitos se puede hacer prácticamente en todos los laboratorios, hay miles de niños nacidos por vitrificación por distintos temas, también por cáncer y se trata de un procedimiento sencillo, cómodo para el paciente, no requiere cirugía general y que da unos resultados muy buenos a la hora de reimplantarlo.

-¿Es mejor congelar óvulos o el embrión ya fecundado?

-Hay un compromiso moral. Congelar el embrión a una pareja o de una mujer que no tiene pareja es crearle un problema que no tiene. Porque una mujer que tiene un cáncer si no tiene pareja habría que fecundar los óvulos con un donante y el día que la tenga quizá la pareja no quiera embriones de un donante. Por otro lado esa mujer se tiene que curar de la enfermedad y si tiene la mala suerte de fallecer por el cáncer tenemos unos embriones con los que no sabemos bien qué hacer. La congelación de embriones ha desaparecido de la preservación de fertilidad y se ha pasado a congelar ovocitos.

-¿Qué expectativas tiene una mujer o una pareja de lograr un hijo con estas técnicas?

-Cuando llega una pareja a la consulta de reproducción de todo lo que te cuentan, los miomas, el semen, etcétera, el dato más importante de la historia clínica es la edad de ella. Lo mismo pasa en la preservación de fertilidad, lo más crítico es a qué edad congela los ovocitos. Si la paciente es joven va a tener un pronóstico muy bueno, si tiene más de 35 años es sombrío y si supera los 40 años mucho más difícil. Vamos a pasar de un 40% de posibilidades de embarazo a un 90% en función de que la edad sea más de 35 años o menos. El paciente se puede engañar y puede pensar "congelo cinco óvulos y tengo cinco niños congelados", y no, si tengo cinco ovocitos de 38 años va a tener un niño, con suerte, porque a lo mejor lo intentamos y no funciona. En fecundidad alimentar la esperanza de un paciente es relativamente sencillo pero no es correcto, hay que ser realista la medicina llega hasta aquí, eso es lo que podemos hacer por ti. Te vamos a ayudar pero no te garantizo un niño en casa. Ójala.

-Sin embargo, por más obstáculos que haya la familia que quiere tener un niño lo intentará todo.

-Si. Es algo que me fascina. Son las mujeres las que tienen claro cuándo y con quién van a tener un hijo. Si es con su pareja, bien, y si su pareja no quiere, ellas lo van a tener, es así de claro. A veces ves que eso crea tensión en la pareja. Cuando una mujer que llega a consulta no puede tener un hijo porque el semen de su pareja está regular ellas van a donante sin ningún problema y si son sus ovocitos lo van a pensar un poco más, pero van a pasar a la donación de ovocitos sin ninguna contemplación. Cosa que en el varón no ocurre: si tiene un hijo, bien, y si no tampoco sufre mucho. Las mujeres son en ese sentido mucho más maduras que los varones, entienden lo que es un hijo mucho mejor que el varón. El hombre a veces se empeña en que sean los genes del abuelo los que se transmitan, las mujeres quieren tener un niño en casa, lo van a criar porque es un hijo suyo.

-Parece el suyo un trabajo muy bonito.

-Precioso. Mi padre era oncólogo y trabajaba con el final de la vida, nosotros con el principio, pero incluso de cómo plantear el principio de la vida. A veces con algo que uno no se plantea. Cuando viene una pareja y les dices "mira, yo creo que teníamos que ir a donación de ovocitos", te miran como diciendo "esto es ciencia ficción, esto no es para mi", y al cabo de mes o mes y medio vuelven, "oye cuéntame eso que nos dijiste". Ya lo han sedimentado y ellas, la mayoría de las veces lo tienen clarísimo.

- Hablamos del cáncer, pero no es ésta la única causa de infertilidad.

-No, y de hecho dentro de la unidad de preservación de la fertilidad la que más trabajo tiene de lejos es lo que se llama la preservación social, es decir, mujeres que tienen treinta y tantos años, que no se plantean tener un hijo a corto plazo, que saben que la edad les repercute negativamente y lo que hacen es congelar óvulos para el futuro. Es fascinante, es una revolución social, porque si lo pensamos la vitrificación de óvulos le permite a la mujer hoy separar en envejecimiento de la maternidad, es comparable con lo que hizo la píldora en los años 60.

-¿En qué sentido?

-La píldora separó el sexo de la reproducción y fue una revolución, esto está empezando a ser algo así. Tienes una mujer de 35 años que no se plantea ser madre ahora, congela los óvulos y sigue con su desarrollo profesional o la búsqueda de pareja. Aunque se hable de la incorporación de la mujer al trabajo o del desarrollo profesional, no es verdad, lo fundamental para el retraso de la maternidad es la falta de una pareja. Te lo dicen ellas: "es que no tengo una pareja con quién" ser madre, porque cada vez es más complicado. Entonces congelan y son madres un poco más mayores.

-¿Es peor médicamente hablando?

-No es lo ideal, no queremos que sean madres con 48 años, pero es una evolución social que los médicos no vamos a cambiar. Lo que si podemos es ayudarles a que a los 48 años no vayan a un banco de donante, sino a sus propios ovocitos. Esa demanda es exponencial. La reproducción en general no es una prioridad para los líderes políticos europeos. Mariano Rajoy no vale, porque sí tiene hijos, pero Junkers en Europa, Teresa May en Reino Unido, Macron en Francia, puse un montón de líderes y ninguno tiene hijos.

-Y ¿cómo influye eso en el asunto de la reproducción asistida?

-En que no se plantean que deberían tomar medidas para favorecer la maternidad y la congelación de óvulos, en una fase en la que a lo mejor la Seguridad Social debería cubrir esto para que no pase lo que sucede en Zamora que muere muchas más gente de la que nace. A lo mejor suena un poco futurista, pero deberíamos apoyar que estas mujeres no se queden sin hijos. La mayoría de la gente se seguirá embarazando sola, espero, pero esta técnica ayudará a muchas mujeres que de alguna manera u otra han pospuesto su maternidad para que no se queden sin niños, sino que realmente puedan tener hijos con sus gametos congelados.

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