Pediatría

Los niños, los móviles y las tablets

Por el empleo de estos dispositivos no vamos a hacer que un niño se haga más o menos miope

30.09.2014 | 18:37
Una niña juega con una tablet.
Una niña juega con una tablet.

Con frecuencia los padres en la consulta de oftalmología pediátrica y estrabismo me preguntan. ¿Es malo que mi hijo utilice el móvil o la tableta para jugar? Esta pregunta tan sencilla no es fácil de responder.

Por un lado el teléfono móvil o tableta no es malo en el sentido de que no le va crear un problema añadido de visión o le va a dejar ciego. Sí es cierto que los móviles o tabletas como cualquier dispositivo que nos obligue a prestar una excesiva atención, nos condiciona una disminución inconsciente e involuntaria de la frecuencia de parpadeo, lo cual hace que los ojos no tengan la suficiente hidratación en su superficie por la distribución de la lágrima, con la consiguiente irritación, enrojecimiento y ardor que obliga a utilizar con frecuencia lágrimas artificiales o a descansar del manejo de estos dispositivos.

Así mismo en ocasiones el exceso mantenido de convergencia de los ojos fijando en estos dispositivos a distancias muy cercanas puede ocasionar lo que llamamos espasmos de acomodación, o falsas miopías que se refuerzan por el empleo de estos dispositivos, pero son casos no frecuentes.

Por el empleo de estos dispositivos no vamos a hacer de forma general que un niño se haga más o menos miope o cambie su hipermetropía, por ejemplo, si bien dicho esfuerzo si puede ocasionar cuando el tiempo es excesivo, dolores de cabeza. Pero la pregunta como decíamos va más allá y lo que realmente debiéramos preguntarnos es si un niño necesita el empleo de un móvil o una tablet para divertirse. Bajo mi punto de vista como especialista en oftalmología pediátrica y estrabismos que lleva 25 años tratando a estos niños creo que lo que un niño necesita es expresar su creatividad y espontaneidad sin necesidad de utilizar un teléfono o una tablet.

Creo que es necesario que aprenda a interrelacionarse con otros niños y con su entorno sin depender de estos artilugios. Creo que lo que necesita es realizar una actividad deportiva que evite el sedentarismo y favorezca el desarrollo de una generación con problemas de obesidad. Un niño debe relacionarse con sus compañeros sin estar necesariamente conectados por un móvil. Los niños necesitan verse, dialogar, discutir, reír y llorar juntos, que sus emociones no vengan ligadas a los marcianos que han eliminado en un triste videojuego.

Los niños necesitan tener una socialización entre ellos, pues a este paso hasta los nombres cambiarán y pasaremos de celebrar el cumpleaños con Jorge, Luis o Carlos a hacerlos con @hotmail.com o @yahoo.com en una triste pantalla de televisión. Me gusta ver jugar a los niños en los parques, me gusta ver como comparten risas y llantos, pero eso obliga a los padres a un mayor control, hay que estar pendientes de las necesidades de nuestros hijos a lo largo de su desarrollo.

El móvil o la tablet no pueden sustituir nunca el cariño que dan unos padres, aunque en ocasiones sirvan para tener al niño en silencio y sin molestar, pero realmente un niño no debe estar callado, es su obligación reír, jugar y saltar. Los niños no son televisores a los que se apaga el volumen y los móviles o las tabletas no pueden emplearse como dispositivos para apagar el volumen de nuestros hijos.

Los dispositivos móviles son el futuro y todos dependemos de ellos para nuestro trabajo y vida diaria, pero no hagamos que esa vida dependa de estos aparatos y mucho menos incentivemos esa necesidad en nuestros hijos. Los móviles o tabletas no son perjudiciales, pero no son desde luego necesarios para un niño, ya tendrá tiempo de vivir atado a ellos, dejémosles entonces ahora la libertad suficiente para que tengan una infancia feliz y saludable. Es la humilde opinión de un especialista en oftalmología pediátrica y estrabismos.

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