Salud

Paro cardíaco, ¿cómo actuar?

Perder el 'miedo a salvar vidas' es la clave para mejorar las tasas de supervivencia por un paro cardíaco repentino

01.10.2013 | 14:29
Dos hombres practican una reanimación con un muñeco
Dos hombres practican una reanimación con un muñeco

Supervivencia en 4 pasos

  • Paso 1: Llamada al servicio de emergencia
  • Paso 2: Una rápida resucitación cardiopulmonar (RCP): este paso engloba las comprensiones cardíacas, para mantener la sangre circulando por el cuerpo del paciente, cogiendo oxígeno de los pulmones y distribuyéndolo en los distintos órganos del cuerpo como el cerebro; y la respiración boca a boca, para proveer de oxígeno a los pulmones del paciente
  • Paso 3: Desfibrilación temprana. Aplicación del desfibrilador siguiendo las indicaciones del equipo.
  • Paso 4: Soporte Vital Avanzado. Es el momento en el que llega el personal sanitario y toma el control de la situación.

Cada año se producen en España más de 24.000 paradas cardíacas repentinas y sólo 1 de cada 20 afectados sobrevive a la misma cuando tiene lugar fuera del hospital. Por esa razón, un conocimiento sobre la gravedad del problema por parte de los ciudadanos (personal no sanitario), así como una intervención rápida, con técnicas de resucitación y con desfibrilación es fundamental para mejorar las tasas de supervivencia: se calcula que el 75% de las personas podría sobrevivir.

Este es el principal aspecto que sustenta la campaña "Date una segunda oportunidad", organizada por la Asociación Segunda Oportunidad en colaboración el Consejo Español de Resucitación Cardiopulmonar (Cercp) y el apoyo de Philips, con el objetivo de fomentar el conocimiento para saber actuar ante un paro cardíaco, lograr que el público pierda el miedo a hacerlo y promover que estas prácticas estén amparadas por la ley (Ley del Buen Samaritano).

Las personas que sufren una parada cardíaca, no sólo pueden sobrevivir, sino que pueden quedar sin secuelas si un familiar, amigo o una persona que visualice el episodio realiza una reanimación precoz y sin esperar al personal especializado.

En otros países la denominada Ley del Buen Samaritano exime de cualquier problema legal al ciudadano que voluntariamente realiza una reanimación; sin embargo, esta ley no está vigente en España y cada comunidad autónoma aplica una normativa al respecto, más o menos permisiva con respecto a que cualquier ciudadano pueda realizar una reanimación.

Antonio Alba, presidente de la Asociación Segunda Oportunidad, considera que una ley como la del Buen Samaritano podría salvar muchas vidas, ya que una actuación a tiempo siempre puede beneficiar a la persona y nunca le perjudicará.

Sin embargo, muy pocos ciudadanos son conscientes de la gravedad y menos aún estaría dispuesto a realizar esa práctica. Por esa razón, es necesario ayudar a que la gente pierda el miedo a la resucitación.

En opinión de Alba "es fundamental enseñar en los colegios  cómo funcionan los desfibriladores y lo que hay que hacer en caso de emergencia.

Por otro lado, también estamos promoviendo el conocimiento en las empresas, enseñándoles a identificar el malestar de una parada  o un infarto, además de instruirles de que si tienen un desfibrilador pueden llegar
a salvar una vida".

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