18 de mayo de 2018
18.05.2018

Los juguetes sexuales en la antigüedad

Desde tiempos inmemoriales los humanos han buscado artilugios para gozar de su sexualidad

20.05.2018 | 00:09

El sexo y la autoestimulación ha sido uno de los terrenos de la existencia humana más analizados y menos comprendidos a lo largo de la historia. Nuestra sociedad existe y no se ha extinguido gracias a ese instinto primario que es el sexo. De hecho algunos pensadores, como Freud, sostienen que la religión, la política o la economía no son más que la careta para ocultar la eterna pulsión que domina los seres humanos.

La importancia del sexo, así como del placer sexual, se remonta a la prehistoria. Así lo explicaron unos arqueólogos alemanes que en 2005 hallaron en la cueva de Hohle Fels un falo de piedra, bien pulido, de unos 20 centímetros de largo y que tendría unos 28.000 años de antigüedad. Podría considerarse como el primer consolador de la humanidad.

Los primeros consoladores de la Humanidad son de la prehistoria. Foto: Youtube

En la antigua Grecia eran comunes los Olisbos, que es el nombre que se le daba a un artilugio con forma fálica de cuero, madera o piedra que las mujeres impregnaban con aceite de oliva para practicar el autoplacer.

En la obra de teatro 'Lisístrata', Aristófanes les llama 'consoladores de viudas' y en Roma tenían mucho protagonismo en la noche de bodas. La madre de la novia proporcionaba a la nueva pareja de todos los elementos esenciales para que el sexo se produjera satisfactoriamente y no hubiera ningún problema. Debajo del lecho conyugal se colocaba un bote de miel para dar energía al novio, menta que es un potente afrodisíaco y una imagen de madera del Dios Priapo, deidad de la fertilidad, siempre representado con un pene erecto.

La miel, la menta y una figura del Dios Priapo, no faltaban bajo el lecho nupcial. Getty Images

En Oriente Medio también existía la figura del consolador, aunque variaba la forma de fabricarlo: estos juguetes sexuales estaban hechos en la antigüedad con heces de camello secas y recubiertas de resina.

Del consolador al vibrador

La leyenda que se cuenta en varias publicaciones es que Cleopatra fue quien dio el salto del consolador al vibrador: en una calabaza seca y hueca metía abejas vivas que al revolotear provocaban la vibración. Aunque no hay una certeza que lo confirme, la fábula contribuye a agrandar el mito erótico de la faraona.

Bolas de Geisha

Los orígenes de las bolas de Geisha, las bolas chinas o Ben Wa son inciertos pero se presentaron en Oriente sobre el año 500 dC. Las bolas fueron popular entre las mujeres para ampliar el placer durante el sexo o facilitar buenos momentos de auto-placer y hoy en día siguen comercializándose. Además de su función placentera es una gran herramienta para fortalecer y mantener en forma el suelo pélvico.

Anillos para el pene

Párpados de cabra con pestañas intactas como anillos para el pene. Foto: Youtube

Los anillos para el pene se inventaron en China en al año 1200 AC según recoge el libro '¿En mi casa o en la tuya? Confesiones de tuppersex', de Alicia Misrahi. Los primeros estaban hechos de párpados de cabra que conservaban las pestañas intactas; ayudaban a mantener la erección de los hombres y proporcionaban caricias en las partes íntimas femeninas.

Las muñecas hinchables


En el siglo XVII ya se utilizaban las muñecas hinchables. En Francia eran conocidas como 'Dame de Voyage' (damas de viaje), que eran volúmenes de tela que pretendían imitar los relieves femeninos y que acompañaban a los marineros en sus largos viajes.

Pero fue en 1904 cuando la muñeca hinchable tomó la forma que hoy conocemos, gracias a la evolución del caucho vulcanizado. Con el desarrollo de la industria, la tecnología y de los materiales las muñecas hinchables han ido prosperando hasta llegar a tener un aspecto de lo más realista.

Kokigami

La aristocracia japonesa en el siglo VII practicaba un pícaro juego erótico llamado Kokigami que consistía en hacer una figura de papel que representase a un animal e introducir el pene en ella.

Los japoneses utilizaban telas y papel de seda para adornar su miembro. Foto: Youtube

El esposo se envolvía sus partes en pañuelos de seda y cinta formando diseños complejos y sorprendentes. La mujer lo desenvolvía de forma sensual y era un momento de gran excitación. Con el paso de los siglos se fueron sustituyendo las telas por papel de seda.

La evolución de muchos de los juguetes sexuales que se utilizaban en tiempos inmemoriales siguen presentes en nuestras vidas, señal de que todavía hoy, y quizás más que nunca, la sexualidad y el disfrute es una parte muy relevante de la vida de muchas personas.

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