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Magoga Cartagena

Magoga, cuando el sabor enamora

Juventud, tradición y amor a su trabajo, con productos de primerísima calidad

08.07.2016 | 10:10
Magoga, cuando el sabor enamora

Dicen que el ´amor´ es una enajenación mental transitoria y esa afirmación la comprobamos al llegar a los postres después de comer en el restaurante cartagenero Magoga (que aparece como restaurante recomendado en la guía turística referente a nivel internacional: la Guía Michelin España y Portugal 2016), regentado desde el el 29 de marzo de 2014 por la joven pareja de chefs María Gómez (Fuente Álamo) y su esposo Adrián de Marcos (Madrid).

Precisamente fue el amor, tras conocerse en la escuela de Arguiñano y pasar por las cocinas de Arzak, Ferrán Adriá o Arbelaitz, quien dio origen a este concepto gastronómico ideado por esta joven pareja que, gastronómicamente hablando, tiene la cabeza muy bien amueblada y las ideas muy claras para conseguir que su clientela sufra diariamente esa ´enajenación mental transitoria´, es decir, que nos enamoremos de su cocina desde la primera cucharada que probemos.

La oferta gastronómica de Magoga está basada en la cocina de mercado, con productos autóctonos y de temporada a nivel de alta cocina y con un servicio de sala muy cuidado con especial atención ante posibles alergias o intolerancias alimentarias.

«Hacemos una cocina de base tradicional, con nuestro enfoque –explica Adrián de Marcos– procurando hacernos con los mejores productos. Traemos lo mejor de Murcia pero si aquí no lo encontramos nos vamos fuera a buscarlo. Utilizamos nuevas técnicas que potencien el sabor de los productos e intentamos mejorar cada día».

Cuentan con un menú diario por sólo 16 euros que incluye una ensalada y dos primeros a elegir entre carne o pescado y postre, también a elegir entre dos posibilidades, además de bebida y café, aunque si queremos disfrutar de su cocina es recomendable elegir entre sus dos menús degustación, uno largo con catorce platos por 80 euros o el corto, con siete platos, por 50 euros. Tienen capacidad para unos 40 comensales y una magnífica terraza, recién decorada, atendida una plantilla de trece profesionales: con María, en la cocina, ayudada por José David Rodríguez y Adrián en la sala, con Isabel Bueno y el sumiller Manuel Flores.

En su amplísima carta, en la que incluyen tres o cuatro nuevos platos cada mes, destacan su arroz seco de carabinero y rape, el carabinero crujiente con crema de foie, el cangrejo real de Alaska gratinado (con huevas de pez volador), el pichón de Bresse con su jugo y huitlacoche, las colmenillas a la crema, el atún de almadraba Nikkei. Tambien preparan excelentes guisos como su sopa de pescado y marisco al estilo donostiarra, las pochas de Navarra con navajas o las pochas de Zarauz guisadas con rabo de toro. Cuentan con una amplísima bodega con más de 300 referencias y 120 denominaciones de origen y una agenda completa de eventos como el de ayer con los vinos blancos de Fefifañes (D.O. Rías Baixas) y los espumosos de Recaredo (D.O. Cava) el martes 19 de julio.

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