Abrir boca

Virgen del Mar, donde Neptuno reserva mesa

Excelentes guisos, arroces y marisco de primera calidad, claves de su éxito

13.05.2016 | 20:34
Cruz García y su hijo Pedro Mayordomo, en el salón del restaurante.

Desde octubre de 2006 las olas del mar Mediterráneo rompen en pleno centro de Murcia, en la plaza de San Nicolás, desde la apertura en la capital del mítico restaurante y marisquería Virgen del Mar.

Si consideramos que la gastronomía es un auténtico placer de dioses sin duda el mismísimo dios Neptuno reservaría mesa cada día en el local regentado por los hermanos María José y Pedro Mayordomo, bajo la sabia dirección de su carismática madre, Cruz García García.

Pedro Mayordomo García ha heredado de su progenitora el amor por su trabajo desde que hace 34 años, precisamente el día de su primera comunión, sus padres abriesen en el Puerto de Mazarrón la marisquería Virgen del Mar con un rotundo éxito y aceptación por parte de sus clientes. La misma aceptación que cosechan desde hace casi once años desde su traslado al centro de Murcia junto a su hermana María José y con la ayuda de Ghizlan, Cristóbal, Juacar, María, Pencho, Henry y Salva, en la barra y comedor, y Pedro en la cocina dirigida por Cruz García.

«No tenemos más secreto –comenta Pedro– que la calidad de nuestros productos y su rotación. También es importante nuestra continua preocupación por la limpieza, aquí se limpian todos los filtros hasta dos veces por semana. Estamos pendientes del local todo el día y somos todos como una gran familia con nuestros empleados».

Durante todos estos años, en los restaurantes del Puerto de Mazarrón o el de la Plaza de San Nicolás, han pasado multitud de rostros populares, desde el torero Pepín Liria, que es cliente habitual, a Rafael Alberti, Florinda Chico, Paco Rabal, Bustamante, Estopa, Fernando Hierro, Pedro Cano, Manuel Tejada, el doctor Cabeza, Manolo Santana y hasta el mismísimo príncipe de Arabia Saudí, quienes han plasmado sus firmas en el libro de honor del Virgen del Mar.

Los tres pilares fundamentales de la cocina del Virgen del Mar son sus excelentes guisos diarios, sus sabrosísimos arrroces y disponer de un marisco de primera calidad. Cuentan con un guiso para cada día de la semana, por ocho euros en la barra y diez en el comedor, los lunes de bacalao con huevo escalfado y guisantes; los martes, marmitaco de bonito; los miércoles, fabes con almejas; jueves, callos de bacalao con garbanzos y rape, y los viernes, fabada. En el apartado de sus excelentes arroces destacan el de bogavante gallego (no canadiense) con langosta o el arroz Cruz con gamba roja pelada, almejas de carril y sepia. Y, por supuesto, su marisco de primera calidad (que reciben a diario a través de Seur) procedente de Mazarrón, Santa Pola, el Mar Menor y Galicia.

Además de una amplia oferta de aperitivos y raciones como el salpicón de gamba, las albóndigas de merluza o sus buñuelos de bacalao en su carta, cuentan con un menú degustación por 30 euros más bebida que incluye ensalada de bonito, pastel de verduras, croqueta de gambas, buñuelo de bacalao, alcachofa rebozada, sepia en su tinta, salpicón de ahumados, albóndiga de merluza y de postre, suflé de melocotón y café.

Es impresionante su oferta de pescados y mariscos, que reciben a diario: coquinas, ostras, percebes, navajas, almejas de carril, zamburiñas, berberechos, centollos, bogavantes, quisquillas, gamba roja y blanca y langostinos del Mar Menor de Juan el Mariche o pescados de sus proveedores Cristóbal y Pescados Juan y Paco como sus gallinetas, gallo pedro, lubina salvaje, ijada de atún, cherna, lenguado, rape, rodaballo, merluza o cocochas.

No debemos dejar de probar su pulpo al horno o sus exquisitas alcachofas estofadas con piñones. Y, en el apartado carnes, su solomillo de ternera y sus manitas de cerdo.

En cuanto a vinos, cuentan con excelentes caldos jumillanos como Juan Gil o Luzón, el Ribera de Duero Pago de Carraovejas o el Albariño Laureatus.

Preparan excelentes postres caseros como el suflé de melocotón, tarta de turrón, teja de helado con chocolate caliente, sus delicias de canela o su flan de queso y, por las noches, si Cruz tiene tiempo, invita a sus clientes a rollos y bizcochos.

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