Toros

Franceses, langostinos y cebollistas

Última corrida de feria. Los tendidos cada vez más desangelados de aficionados pero los llegados fueron de pura cepa y con muchas ganas de ver triunfar al murciano Antonio Puerta

20.09.2015 | 13:13
Franceses, langostinos y cebollistas

Una llega a la plaza de toros con la misma emoción de las mocitas madrileñas al dirigirse al Santiago Bernabéu en las tardes de fútbol, que para eso ayer jugó. Pero la emoción este año brilla por su ausencia, digo en el coso taurino, claro. Semivacío.

Los aficionados que llenan los asientos son los de toda la vida, el aficionado de pura cepa, como Braulio Belmonte y José Antonio Martínez, abonados más de veinte años pero apenados por el aspecto que presenta cada tarde, «la Feria taurina debe coincidir con el resto de Feria, con la de La Fica, lo del Malecón. No logro entender. Tal vez el empresario deba dejarse aconsejar. Supongo que tendrá un equipo asesor. Que se deje de experimentos raros», explicaba José Antonio.

En esto coincidían Ana Salazar y Jorge Cayón, matrimonio llegado desde Bilbao y que suelen acudir a la feria de Murcia desde hace cinco años. «Sí, hemos notado más floja la feria de toros este año. A este paso, yo creo que los empresarios son los que se van cargando los toros». Eso sí, venían con la ilusión de ver a López Simón, la afición no decae si te gustan los toros de verdad.

La teoría traspasa fronteras, amigos, y otros aficionados, esta vez de Francia, coincidían en la argumentación. Así, Gisela Fabrè, de Nimes, nada más y nada menos, no acertaba a comprender las razones para este declive «porque en Albacete son quince días de fiesta y está lleno. Aquí los toros no son buenos, sin trapío, y ese parón entre semana...», decía.

Y ojo, cuidado, que no sólo de declaraciones de aficionados estupefactos ante los asientos vacíos vive esta menda, que el diputado Jesús Cano apuntaba: «Creo que la Feria taurina debería ser una semana antes. La gente está desconectada al término de la Feria, tras la Romería, etc». Casi vamos a encontrar más areneros que espectadores en la plaza. ¿De dónde ha salido tanto arenero? Como ven, mucha interculturalidad de países en la plaza, tanto que me tocó un chino sentado a mi lado hablando por el puñetero móvil toda la tarde. Eso sí es una tortura y no que te arranquen las uñas de cuajo.

Y mira que estaba Antonio Puerta en los carteles otra vez, pero ni con esas. Llamada precipitada de nuevo, el viernes a última hora. Y mira que una hora antes me decía lo feliz que estaba tras el día de su alternativa y que ahora tocaba esperar a que le llamaran de nuevo. Dicho y hecho. Otra vez a echar mano del traje prestado de Pepín Liria. Por cierto, en los cuellos de la camisa de Pepín se podría esconder hasta el bombero torero. ¿En esos cuellos vive gente, no?

Y unas normas de urbanidad en la plaza de toros ya. Seguís levantando a la gente que es puntual de sus asientos. Decía Fred Astaire lo difícil que es enseñar buenos modales a los niños cuando no tienen donde verlos. Y lo verde sigue empezando en los Pirineos pero también en los tendidos del coso de La Condomina. Poneos una falda en condiciones, hijas mías. ¿Para qué se desgañitaba Manolo Escobar con lo de la minifalda? Reivindico desde ya a Manolo Escobar y su mensaje. En esas que salen los toreros. Antonio Puerta, concentrado, el Gasol de la afición torera murciana en estos momentos, espigado, hecho un figurín como el niño que va a tomar la primera comunión o como Pablo Iglesias cuando fue a recoger la beca de Caja Madrid de manos del entonces príncipe Felipe. Totalmente entregado a la causa.

Y otra vez a comer. Que no paráis. Que parece que os van a repartir la cartilla de racionamiento mañana. Y, por favor, evitad algunos los pantalones blancos ajustados que os levantáis a mordiesquear la empanadilla y se os transparenta todo. ¿Qué necesidad tengo yo de ver eso?

Y la zona de autoridades en los burladeros, eso sí, repleta. Apiñados. Tanto que unos tienen que apretarse el culo para adentro; otros, más para afuera. Otros, incluso, hacen la cucharilla. Sincronización, amigos. Pero ahí están, oye, sin rechistar. No cabe el pelo de una gamba, pero...

Y la última caterva de nombres en negrita por este año: Ramón Lirón, cirujano del hospital Morales Meseguer; el médico José Luis Valdés, acompañado de su hija Carlota, así como el también pediatra Manolo Carrillo. Y un grupo fiel a su cita cada año, el formado por Antonio, del bar El Alias; Paco, del Restaurante Alfonso X; Manolo, de Marvimundo; Pepe Martínez, de Marvi Gestión; José Ignacio Sánchez, de Allianz Seguros; Paco Zuñel y José María Pérez, de Ediciones Edima. Lo grande, las viandas de las que se acompañan: hueva de mújol, mojama, platos con langostinos del Mar Menor, ibéricos, sobrasada con queso fresco y anchoas, tortilla de patatas (no sé sin con cebolla o con cebolla) y regado por manzanilla o Fino... con lo de la cebolla en la tortilla abrí un melón. Los partidarios de la cebolla se impusieron frente a los anticebollistas. Había que animar la tarde. Y hasta aquí la feria de este año. Hoy, rejoneo. El año que viene, más. Esperemos.

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