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Gastronomía
En Águilas 

Costa Cálida, excelentes paellas a la hora de la cena

El pescado es suministrado a dario por un pescador tradicional y cuentan con espacio para 40 comensales

31.08.2015 | 12:29

Desde hace cuatro meses el matrimonio aguileño formado por Pablo Fernández Moreno y su esposa Sonia Gómez, han recuperado el espacio gastronómico Costa Cálida que ya abrieran, junto a su cuñado, a principios de los años ochenta especializado en mariscos, paellas y asados por encargo.

Anque está situado en la céntrica calle Madre de Dios no nos resultará fácil dar con el local si no vamos acompañados de un experto cicerone que ya conozca su excelente oferta gastronómica y su localización. Es conveniente aparcar en la zona del puerto pesquero pues es casi imposible aparcar en las estrechas calles que lo circundan.

El pequeño local del Costa Cálida (apenas entran 35/40 comensales) da cabida a una excelente cocina mediterránea en la que destacan para cenar sus espectaculares paellas de marisco (por nueve euros la ración) y sus fresquísimos pescados que diariamente les suministra un pescador tradicional de la zona.

Destaca en su oferta culinaria sus frituras y pescados a la plancha como el gallo pedro, el rape a la espalda con ajillo o la sabrosísima musina, un pescado aguileño de excelente sabor parecido en su apariencia a la anguila. También preparan por encargo fideuá de marisco.
En cuanto a carnes su oferta es más reducida auque cuentan con lomo, salchicha y entrecot.

Pero su punto fuerte respecto a los entrantes está en su fresquísimo marisco, zamburiñas, berberechos, cañaillas, almejas de concha fina, camarón hervido, además de bogabante o buey de mar cocidos.

Antes de la paella es recomendable probar sus exquisitas y enormes gambas al ajillo, su carpaccio de bacalao con tomate y sus canapés de lomo de atún ahumado criado en aguas de Águilas.

De postre recomendamos probar su tarta de queso casera o la tarta de galleta y caramelo.

Las paredes de la doble arcada que sustenta el techo del comedor están decoradas con fotos históricas de Águilas y una colección de óleos sobre fondos marinos entre el que destaca un enorme mero que se asoma con su boca abierta desde el fondo de una cueva. La clientela del Costa Cálida suele ser fija todo el año pero en verano se incrementa con veraneantes procedentes de Madrid o Cataluña.

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