Gabinete de estilo

Inventos en la hambruna

Rufino Montoro, empresario jubilado, como usuario del Biscúter

22.08.2015 | 04:00
Rufino Montoro, empresario jubilado, como usuario del Biscúter

El final de nuestra Guerra Civil en 1939 coincide con en el inicio de la II Guerra Mundial; una guerra larga y sangrienta, de ámbito hasta entonces desconocido, que finalizaría en 1945. España comenzaba así una larguísima posguerra y el aislamiento internacional, al ser considerada un resto del fascismo; una etapa de hambruna y carestía que duraría hasta bien entrados los años cincuenta. Años en los que se recrudecería la guerra fría entre los dos bloques surgidos tras la guerra liderados por Estados Unidos y Rusia. Nuestro país quedó al margen del plan Marshall, ayuda norteamericana para la reconstrucción de los países europeos que habían intervenido en la Guerra Mundial. Así, las cartillas de racionamiento, la carestía de todo tipo de productos industriales, nos devuelve a la España agrícola de tiempos lejanos.

La picaresca, el orgullo nacional y la imaginación sirven para paliar las necesidades de la España de mediados de los cuarenta y los cincuenta. Los medios de locomoción son el mejor ejemplo de aquellos días. Los automóviles son propulsados con gasógeno, sustitutivo de la gasolina; un engendro que funcionaba con leña, carbón o cáscara de almendra mediante la gasificación, en una especie de estufa que arrastraban los vehículos. Pero pronto la inventiva nacional saca adelante coches singulares que paliarán, en cierto modo, el parque automovilístico. Un microcoche que al principio se denominó Zapatilla y que popularmente se denominó Biscúter, fabricado por Autonacional S.A. en Barcelona. Un coche, en sus inicios, sin marcha atrás. Un transporte económico para distancias cortas en un país donde las tortillas francesas se hacían sin huevo y el café era sustituido por cáscaras de cacahuete tostadas. La motocicleta y la bicicleta alcanzan su mayor popularidad junto con otras marcas de microcoches que perdurarán hasta la fabricación del Seat 600: el Goggomobil Y el PTV también llenaron de ilusión y orgullo a sus propietarios en la España de la alpargata.

El costoso precio de la gasolina limitó los desplazamientos y los viajes al litoral y con ellos; los veraneos.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine