Olvido y memoria
De un tiempo y de unas gentes

Concursos de cine amateur

La perspectiva de lo pasado nos hace decir: ¡cómo han cambiado los tiempos!

18.08.2015 | 10:08
Convocatoria de la XV Edición de Cine Amateur en Murcia

La perspectiva de lo pasado nos hace decir: ¡cómo han cambiado los tiempos! Desde aquellos años en los que prendió la pasión por el cine de autor, el amateur, el auténtico de amadores, en los aficionados murcianos; con fervor, casi desmedido, con voluntarismo y entusiasmo, a partir de la experiencia catalana de 1932, en Murcia, se celebraron concursos anuales de cine amateur. Cataluña fue la primera en dar una definición consensuada del cine amateur. Y los murcianos la hicieron suya y crearon la Asociación de Amigos de la Fotografía y el Cine Amateur y a su amparo y organización, a la que ayudaban algunas instituciones, sus certámenes, su revista Encuadre; premios siempre honoríficos, sin dotación –jamás– económica. Medallas de Honor o de Oro, de Plata y de Bronce.

Las películas se inscribían en tres apartados genéricos: documental, argumento o fantasía (esta última, el cajón de sastre de las experimentaciones, generalmente, en animación). Y había otros premios complementarios. A la fotografía, al guión, a la interpretación, etc. Esto ocurrió en nuestra capital a partir de 1953, cuando se presentó una sola película que lo ganó todo: Una aventura vulgar, de Antonio Crespo. Después, otras convocatorias anuales y masiva participación.

Quiero resaltar aquí lo que significaba el cine amateur en Murcia en esos años. Se proyectaban las sesiones, al principio, en el Romea; en un teatro a rebosar. La película de Crespo se estrenó en el Rex con asistencia, incluso, de Paco Rabal y gente del cine profesional. Nosotros éramos unos niños actores y en el colegio de los Capuchinos teníamos trato de favor entre los profesores porque les alucinaban los procedimientos y dedicación al cine de la familia. «¿Cómo lo hacéis? ¿Cuándo? ¿Con qué máquina?». Eran curiosidades que tenía el Padre Buenaventura, inquieto y de buen recuerdo. Creo que pintaba pequeños cuadros para lo que nos pedía las tapaderas de las cajas de puros de nuestras casas. La entrega de premios de los concursos se hacía en Salones de Actos (La Casa de la Cultura) con extrema solemnidad y de manos de los gobernadores civiles, autoridades militares, presidentes de la Diputación, etc.

Lo premiado en Murcia participaba en el Concurso Nacional de Barcelona que organizaba el Centro Excursionista de Cataluña, una institución antiquísima. Y ahí se seleccionaba para participar en los certámenes de la UNICA, en Europa. Los amateurs murcianos representaron en muchas ocasiones a España y consiguieron galardones de importancia. Medina Bardón, Oñate, Pedro Sanz, Sánchez Borreguero, Agustín Sánchez o Tino González. Y muchos otros, en diferentes generaciones. Un tiempo vivido muy interesante, culturalmente autóctono.

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