Abir boca

Un auténtico parque temático gastronómico en Lo Pagán

El restaurante amplía su oferta con el nuevo espacio de tapeo, la heladería, la freiduría y el cocedero de marisco

16.08.2015 | 11:15
Interior del restaurante Venezuela

Bañado por la brisa del Mar Menor, desde hace más de 50 años, el restaurante Venezuela de Lo Pagán ha cuadruplicado su oferta gastronómica desde su fundación en 1961 por Anastasio Giménez, abuelo de los actuales responsables de la empresa, los hermanos José Antonio, Emérita y David Giménez Hernández, quienes heredaron el negocio de mano de sus padres, también Anastasio y Fernanda, y sus tíos José Luis y Obdulia.

Lo que empezó siendo un pequeño restaurante, en la zona que ahora ocupa el cocedero de marisco, ha ido creciendo año tras año con la incorporación de la espectacular heladería (que en invierno se transforma en impresionante salón de celebraciones), el cocedero de marisco Los Corales, la freiduría Venecora y, desde hace un par de años, la última incorporación, la nueva zona de tapeo Los Barriles, que está teniendo una gran aceptación popular. Todo eso además del restaurante principal (presidido por una gran vitrina frigorífica repleta de mariscos y pescados y un gran acuario habitado por gigantescas langostas y bogavantes) donde podremos degustar los más selectos productos del mar y una exquisita cocina tradicional mediterránea que jamás nos defraudará. En definitiva, un auténtico ´parque temático´ gastronómico con cientos de metros dedicados a la mejor cocina y donde se veneran los mejores vinos y los más exquisitos productos del mar.

El restaurante Venezuela, que mantiene abiertas sus puertas durante todo el año, cuenta con un parking privado gratuito, frente al hotel Traíña, que incluye servicio de transporte con chófer hasta las mismas puertas del restaurante.

Además de la amplísima oferta de pescados y mariscos que nos ofrecen en el cocedero y en la freiduría, tanto para tomar en los diferentes espacios, como para llevar a casa, el restaurante Venezuela ofrece en su carta una variadísima oferta en la que no faltan los productos frescos como las quisquillas de arrastre de Santa Pola, langostinos (por supuesto también los del Mar Menor), gamba roja y gamba blanca, doradas, lenguados, boquerones, crancas, y todo tipo de pescado ´salvaje´ como el gallo pedro, gallinas, lubinas, meros, doradas del Mar Menor, merluza y atún de ijada, sin olvidar los arroces marineros en su punto, de marisco, de pollo y marisco, de pescado y marisco, con bogavante o el exquisito arroz de la casa con tacos de pescado y marisco pelado.


El arroz de la Casa

Y por supuesto, el personalísimo caldero del Mar Menor, «en cinco entregas», como ellos lo denominan, con el que recuperan la antigua tradición de los pescadores de la zona elaborado como antaño, con leña: primero preparan un frito con las tripas y los hígados del pescado con tomate que se toma como aperitivo, continúan friendo las cabezas y gañiles hasta dejarlas crujientes y sabrosas, el paso siguiente es la cocción del pescado y la degustación de ese consomé. El arroz se sirve con un punto meloso, sin tropezones y finalmente se sirven las rodajas de pescado con su caldo correspondiente. Un auténtico ritual.

Tampoco debemos dejar de probar sus exquisitos calamares a la romana ´estilo Fernanda´.

En cuanto a carnes destacan sus solomillos y entrecots de ternera. Cuentan también con un menú que incluye sopa de marisco, ensalada de la casa, dorada a la espalda, flan o fruta del tiempo además de vino o cerveza por sólo 20 euros y un plato combinado que incluye croquetas, calamares a la romana, lomo empanado y patatas fritas por diez euros. Tienen una impresionante carta de vinos con todas las denominaciones de origen y una carta especial de vinos regionales que ha sido premiada por la Comunidad Autónoma.
Cuatro de sus 80 trabajadores en verano y 30 en invierno han trabajado con ellos más de 50 años.

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