SeXo al desnudo

Soltera embarazada busca sexo

El embarazo no es sinónimo de hambruna sexual cuando no se sucumbe ante las falsas ideas y los absurdos prejuicios

04.08.2015 | 10:49
Soltera embarazada busca sexo

El embarazo no es sinónimo de hambruna sexual cuando no se sucumbe ante las falsas ideas y los absurdos prejuicios. Si estamos en pareja es, sin duda, más sencillo llegar a un acuerdo y evitar abandono sexual. Más complicada es la cruzada si se recorre a solas. «Soy soltera por vocación, alto ejecutivo por dedicación y embarazada por elección. Siempre me ha resultado muy agobiante tener pareja estable, en especial porque a quien realmente me siento atada de por vida es a mi trabajo, que adoro y me aporta una satisfacción mucho mayor que cualquiera de los novios que haya podido tener. Por eso, prefiero el papel de amante, más excitante y en absoluto comprometido».

«Nunca me había planteado ser madre por la misma idea que no quiero una relación formal. Pero hace un año mi ginecólogo me advirtió de que sufría una menopausia precoz, y que en pocos meses perdería la posibilidad de clonarme con mis propios recursos genéticos. Crisis. La llamada de la maternidad me dio de pleno un mazazo en el cogote que me dejó sin reacción durante días. Decidida como soy, me até los machos, como quien dice, y me plantifiqué en una clínica de reproducción, donde obraron el milagro previo pago de una elevada suma que doy por bien empleada».

«Los dos primeros meses de embarazo, el dolor por estiramiento uterino me mantuvo lejos de la idea de mantener sexo en cualquiera de sus modalidades; vamos, ni en sueños lo quería. Pero ahora, ya con seis meses de gestación, estoy que me subo por las paredes. Casi todas las noches sueño con locas experiencias sexuales que se traducen, casi todas las mañanas, en un delicioso orgasmo que canturrea durante el resto de la mañana. Pero quiero más, como en todos los ámbitos de mi vida. Necesito un pene de verdad, de esos que vienen con un hombre pegado. Los de pilas ya me aburren».

«Con ese objetivo llevo varias noches saliendo: en busca del pene que consuele mi gran necesidad de sexo en compañía. No pensé que me fuese a costar tanto dar con uno dispuesto a asumir el reto, pues siempre creí que el hombre era por naturaleza un depredador sexual sin miramientos sobre las circunstancias colaterales de su presa. Me equivocaba. Tras entrar a matar a doce hombres de distintas edades, alturas, condiciones y atractivos (cualidades en descrecendo conforme se acumulaban los rechazos), he llegado a la conclusión de que ni pagando quieren hacérselo con una embarazada (sí, también lo he intentado con un gigoló€ y nada)». Amiga, no desesperes, pues haberlos haylos. Si se te resisten, convénceles de que todo son ventajas contigo: no hay peligro de preñamiento, evidente, les regalarás nuevas y excitantes posturas, además de complacerles con una libido que se te sale por las orejas.

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