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Comentario enviado el día 25-03-2009 a las 22:43:25
En general, todo el sistema neoliberal es un sistema corrupto en el que está claro que quienes ocupan el poder se encargan de que las leyes que rigen la vida social, política y económica, favorezcan directamente sus intereses particulares aun a costa de los intereses generales o de la mayoría. Un sólido grupo de presión, con límites difusos pero claros, está utilizando todo el sistema a su favor. Lo forman altos ejecutivos de las empresas, altos funcionarios políticos y también altos dirigentes de diversas organizaciones, del poder judicial o de los medios de comunicación. Convirtiendo la propia legalidad en algo corrupto consiguen que nunca se les pueda acusar de corrupción en las decisiones malévolas que toman constantemente.
Hay aparentemente una corrupción viscosa, que extiende sus tentáculos por las maquinarias de los partidos políticos. Pero hay también una corrupción estructural, la que existe en el sistema electoral, con listas blindadas y cúpulas de los partidos que reparten los puestos en las listas según un riguroso, y no explícito, sistema de favores mutuos.
Mucho me temo que, en el mejor de los casos, la ocasión se aproveche para cortar las cabezas de los corruptos singulares. Supongo que poco se hará para aligerar un poco la viscosa corrupción que agarrota a los partidos políticos. Desde luego no espero en absoluto que se aborde el tema de la corrupción estructural que vicia completamente la endeble y frágil democracia en la que vivimos.
Autor: FIN
Comentario enviado el día 25-03-2009 a las 22:41:23
La corrupción banal, viscosa, pandémica, nos recuerda que, cuando hablemos del tema, no debemos limitarnos a grandes constructores que, maletín en mano, compran voluntades políticas. Desde luego esos son especialmente peligrosos dado el impacto social de sus conductas, pero no son los únicos. Además, es muy probable que cualquiera de nosotros, lejos de las grandes esferas de poder, seamos más proclives a incurrir en este tipo de corrupción banal que en la otra. Por eso también preferimos que se denuncie la corrupción en la que no tomamos parte.
Lo más grave, sin embargo, es lo que podemos llamar corrupción estructural. Se da en este caso un salto cualitativo de gran trascendencia. Seguimos en el tema de intercambio de favores, distorsionando lo que sería justo. Lo malo en este caso es que los grupos de presión que acechan detrás de estas redes de corrupción, consiguen que sus intereses particulares se conviertan en legalidad, de tal modo que ya no es posible aplicarles el calificativo de corruptos en la medida en que ellos no están infringiendo ninguna ley. Su poder es mayor y lo que han hecho directamente es conseguir que las leyes les favorezcan. Pensemos, por poner algunos ejemplos concretos, en los magníficos contratos blindados que se hacen los altos ejecutivos, quienes al mismo tiempo defienden el despido libre de sus trabajadores. No han hecho nada ilegal, como tampoco parece haber hecho nada ilegal Botín y sus asesores al ocultar los nombres de determinados clientes a la hacienda pública. Perfectamente ajustada a derecho se la normativa que grava con un 20% las rentas del capital, independientemente de su cuantía, mientras que establece tributaciones progresivas para las rentas del trabajo. Legal es también que los concejales de Madrid inauguren su vida política con una generosa subida salarial que ningún otro trabajador disfruta.
Autor: Cartagener@s al borde de un ataque de nervios por la crisis
Comentario enviado el día 25-03-2009 a las 22:39:35
Es frecuente que esa corrupción banal llegue a echar profundas raíces en una sociedad, hasta convertirse en una práctica muy generalizada que altera seriamente el funcionamiento normativo del sistema. Nos encontramos entonces ante lo que podemos llamar la corrupción viscosa, es decir, algo que se va adhiriendo pegajosamente a todos los intersticios y engranajes del sistema hasta alterar profundamente su funcionamiento. Es cierto que la gente aprende a vivir con ello y de ese modo reduce al daño infligido, pero no es menos cierto que resulta muy nocivo a medio y largo plazo. Cuando el tráfico de influencias, el trabajo oscuro en los pasillos de ministerios o empresas, las llamadas telefónicas a domicilios privados o el uso de recursos públicos para fines privados, se convierte en general, una sociedad está realmente enferma y el tratamiento resulta difícil.
Autor: Corrupción singular, corrupción estructural (P. 4ª)
Comentario enviado el día 25-03-2009 a las 22:38:28
El fenómeno es humano y universal, y lo es tanto que casi podemos hablar de una corrupción banal. En circunstancias concretas, cuando nuestros intereses particulares están amenazados, todos tenemos la tentación de recurrir al intercambio de influencias. Empezamos indagando si existe algún familiar al que recurrir, por aquello de que la corrupción se da con más frecuencia en sociedades en las que la familia extensa tiene fuerte arraigo. Pero fácilmente pasamos a ofrecer una propina extraordinaria o a prometer favores futuros a cambio de los favores actuales. Son pequeños actos de la vida cotidiana que fácilmente justificamos, bien porque quitamos importancia al hecho cometido (?¿a quién le va a importar que todas mis fotocopias particulares las haga con la fotocopiadora de mi empresa??), bien porque apelamos a la generalización del comportamiento (?total, no importa mucho porque todo el mundo lo hace?). Ambas justificaciones ocultan la esencia del fenómeno: la corrupción es una manera de actuar en la que no importa la magnitud del beneficio y la maldad generalizada no exime de responsabilidad a la maldad individual ni hace bueno lo que está mal hecho.
Autor: Corrupción singular, corrupción estructural (Parte 3ª)
Comentario enviado el día 25-03-2009 a las 22:37:40
La difusión de actos de corrupción en empresas privadas es muy elevada, y bastaría con analizar con cierto detalle qué ocurre, por ejemplo, con los jefes de compras de cualquier empresa, sea pequeña o grande, siempre proclives a aceptar algún regalo o algo más que posteriormente suavizará sus criterios de elección. O con los responsables de personal, que con cierta frecuencia tienen tendencia a favorecer a familiares y amigos cuando se trata de adjudicar un puesto de trabajo. Igual de grave, por ejemplo, es la práctica bursátil de intercambiar informaciones privilegiadas para maximizar los rendimientos económicos de inversores con nombre y apellidos. Los ejemplos se pueden multiplicar hasta incluir una amplia gama de comportamientos en los que unas personas buscan alterar la justa decisión de otras personas para obtener un beneficio, y alteran la equidad de esas decisiones a cambio de algún favor o recompensa. A veces incluso uno mismo es el corrompido y el corruptor: yo altero el justo funcionamiento para beneficiarme a mí mismo.
Autor: Corrupción singular, corrupción estructural (parte 2ª)
Comentario enviado el día 25-03-2009 a las 22:34:08
En algunos diccionarios de ciencia política se suele definir la corrupción como un método que incita a un funcionario público a actuar de modo distinto al que definen las leyes del sistema para favorecer intereses particulares a cambio de una recompensa. Se limita de este modo el término a conductas que se dan en el ámbito público y a hechos más bien excepcionales, o singulares. Hay funcionarios concretos y corruptores también concretos, los primeros en busca de recompensas, los segundos en busca de satisfacer sus intereses privados.
Nada que objetar a la definición, excepto el ser demasiado restringida en un doble sentido, el de limitarse a considerar la conducta de los funcionarios públicos y en el de circunscribir el fenómeno a hechos concretos, si bien todos los tratados suelen añadir la reflexión sobre el carácter generalizado que en algunos contextos sociales y políticos adquiere el fenómeno. Desde luego, cuando hablan de funcionarios públicos incluyen a los cargos electos, aunque en estricto sentido no son funcionarios. No obstante, es necesario llamar la atención sobre el hecho de que la corrupción (incumplir las leyes en un intercambio de favores privados) es un fenómeno que impregna todas las instituciones sociales, tanto las privadas como las públicas. Es más, el hecho de que estas últimas estén más sometidas a público escrutinio posiblemente provoque el que sea menor la corrupción que se da en las mismas.
Autor: Corrupción singular, corrupción estructural
Comentario enviado el día 25-03-2009 a las 18:55:35
No hay nadie que pueda investigar como se adjudican todos los proyectos en la mayoria de municipios. Todos a dedo, el técnico que no tiene enchufe se lleva las migajas, SI ES QUE ESTAS NO LAS COGEN LOS TECNICOS MUNICIPALES Y SE LAS FIRMA ALGUN AMIGO, FAMILIAR O TECNICO MALPAGADO.
Autor: TECNICORRUPCION
Comentario enviado el día 25-03-2009 a las 17:47:26
Que quieren, que le de el trabajo al hijo de su vecino. Este chico lo ha hecho bien. Cual es el problema, eee.
Autor: uno de Cartagena
Comentario enviado el día 25-03-2009 a las 16:38:32
Y LA SRA. ALCALDESA TODAVIA PIENSA SI ES LEGAL PARA CESARLOS. PERO MORAL YO ASEGURO QUE NO.
Autor: MANOLO
Comentario enviado el día 25-03-2009 a las 15:16:52
Total esas pautas de de conducta estan generalizadas tanto en la gestion publica como privada, son las señas de identidad de la derecha en nuestro pais. Y a estas alturas no les vamos a pedir que cambien
Autor: icue
Comentario enviado el día 25-03-2009 a las 13:20:55
Sinverguenzas y ldrones, pero aquí no pasa nada
Autor: Andrea Ferez
Comentario enviado el día 25-03-2009 a las 13:18:58
uno mas
Autor: expepesociatero
Comentario enviado el día 25-03-2009 a las 10:56:04
Chanchullos por todas partes y ganancias para los elegidos. ¡Pero nadie da la cara!
Autor: E.T.
Comentario enviado el día 25-03-2009 a las 10:29:07
horroroso manga de ladrone
Autor: cuco
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