Nuevo gobierno en la Región

Una jura en soledad

Fue el acto de toma de posesión más austero y silencioso de la historia de la Región

06.05.2017 | 13:47
Una jura en soledad
Una jura en soledad

No es un hombre de demasiadas pompas Fernando López Miras. Y así se lo hizo ver a sus consejeros, que tomaron posesión en el acto más austero que se recuerda. Ellos solos, en la antesala del despacho presidencial de San Esteban, sin familiares, sin amigos, sin compañeros de partido, sin besamanos por parte de pelotas que aprovechan siempre este tipo de citas para ver si rascan algo. Solo estaban junto a ellos las tres consejeras salientes, la secretaria general de la Presidencia, María Robles (encargada de leer el decreto de nombramiento), el personal de San Esteban y unos pocos representantes de los medios de comunicación, pues otros periodistas tuvieron que quedarse en una sala anexa y seguir el acto a través de la televisión de plasma, al más puro estilo Rajoy.

Además, Fernando López Miras les hizo esperar. Cuando salió de su despacho, saludó uno a uno a los miembros de su Gobierno, intercambiando unas breves palabras, y besó a las destituidas.

Todos los consejeros optaron por jurar en lugar de prometer (en la anterior toma de posesión, María Dolores Pagán puso la nota discordante). Pedro Rivera, tras hacer público su compromiso de guardar y hacer guardar la Constitución y el Estatuto de Autonomía de la Región, se volvía a su sitio sin dar la mano al presidente, aunque al final rectificó.

María Robles se lió con el nombre de la Consejería de Juan Hernández Albarracín, incluyendo por error ´Desarrollo´ (antes el departamento se llamaba de Desarrollo Económico).

Tras la jura, el nuevo Consejo de Gobierno se hizo la foto oficial en el patio de las columnas del Palacio de San Esteban, el mismo sitio en el que Pedro Antonio Sánchez solía hacer sus comparecencias más solemnes. Y enseguida a la primera reunión, en la mesa redonda donde tenían lugar las deliberaciones del equipo de PAS.

Lo que llamó la atención a algunos es la manía que tienen los gobernantes de variar los nombres a los departamentos en cada remodelación que realizan. En este último caso, ha chirriado especialmente el cambio de ´Sanidad´ por ´Salud´ y el de ´Hacienda y Administración Pública´ por ´Hacienda y Administraciones Públicas´, lo que obligará a hacer de nuevo rótulos, placas y membretes, con el gasto corriente que eso supone. ¿Qué necesidad?

Los consejeros entrantes y el personal del Palacio de San Esteban se mostraron muy cariñosos con las consejeras salientes, especialmente con Encarna Guillén, a la que se le veía emocionada, como en el acto en el que ella misma anunció que dejaba, a petición propia, el Ejecutivo.

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