O.L.T
La defensa del empresario abaranero Valentín Sánchez, ejercida por el abogado Raúl Pardo Ruiz, ha presentado una querella contra los hermanos Yepes. Valentín y José Manuel Yepes permanecen en prisión desde el pasado 22 de diciembre, cuando una pelea entre el empresario y sus hijos y los tres hermanos acabó a tiros.
Amparándose en un acuerdo del Tribunal Supremo que permite a un acusado asumir también la condición de acusador, Valentín y sus hijos Valentín y José Antonio han presentado una querella en el Juzgado de Instrucción Número 2 de Cieza contra José Manuel, Javier y David Yepes.
El escrito recoge la versión del empresario abaranero, que asegura que disparó a la furgoneta en la que iban los Yepes «en legítima defensa, temiendo por mi vida y la de mis hijos». Reitera Valentín que «llevaba la pistola cargada con nueve balas y sólo disparé tres, porque lo que quería era que huyeran, pero no pretendía herirlos ni matarlos», indica el acusado de homicidio en grado de tentativa. También acusa el empresario abaranero a los Yepes de intentar quemar su nave con líquido inflamable.
Valentín relata al detalle en la querella los hechos que, según él, ocurrieron el día 22 de diciembre. «Yo, como industrial de la electricidad, había sido contratado para llevar a cabo los trabajos de la instalación eléctrica de unas viviendas construidas en Ricote, y estaba pendiente de que el promotor terminara de pagarme lo que me adeudaba para entregarle, conforme a lo acordado, los certificados necesarios para dar de alta el suministro eléctrico».
Pero, según su versión, los Yepes, que eran propietarios de varias viviendas de esa promoción, no estaban dispuestos a esperar. «El carácter de los Yepes es extremadamente violento y gracias a él han conseguido siempre lo que les ha apetecido por la fuerza», describe Valentín, añadiendo que «quisieron conseguir los certificados a toda costa y siguieron un plan preconcebido».
El empresario de Abarán explica que el día 14, los Yepes ya visitaron su empresa. No estaba él, pero sí sus hijos. Aprovecharon esa visita los Yepes para estudiar a fondo la estructura de la neve. «Les daba ventaja conocer al detalle la nave y entrar en ella de improviso», cuenta Valentín. «Fui víctima de una encerrona: los tres Yepes entraron armados con un cuchillo jamonero y una manguera que hizo las funciones de látigo y me amenazaron con la hoja en el cuello gritándome que les entregara los certificados».
La violencia se desató. «Golpearon a mis hijos José Antonio y Valentín llegando a tirar a uno de la silla de un tortazo», relata el empresario. «Valentín escapó mientras Valentín lo perseguía dándole latigazos mientras le decía que no corriera, que le tenía que matar», añade.
«Temía por mi vida y la de mis hijos, así que cedí al chantaje y les dije que les daría todos los papeles».
Mientras, el hijo de Valentín que no había logrado escapar, José Antonio, permanecía tirado en el suelo de un despacho, «sin respiración, sintiendo que me ahogaba y creyendo que me iba a morir», según describe el joven.
En ese punto, Javier volvió a la nave con una garrafa de líquido inflamable. «Roció el suelo y a mi hijo, rememora Valentín, explicando que «no llegaron a prenderle fuego porque se fueron a por mi hijo para que no avisara a la Policía».
«Nervioso y asustado por mi hijo, cargué mi pistola –que tengo porque soy tirador olímpico– y me salí a busca a mi hijo», apunta. «Tuve la mala fortuna de toparme de frente con David Yepes, que al verme con la pistola, en vez de subirse al coche, se abalanzó sobre mí intimidándome con el cable que llevaba y sólo paró cuando disparé a la parte trasera de la furgoneta», indica Valentín. «David intentaba decirle a sus hermanos que el arma era de verdad, pero ellos salieron del coche repitiendo que mi pistola era de fogueo, así que, en legítima defensa, no tuve más remedio que disparar dos veces: una a la puerta trasera y otra a la delantera, para evitar que salieran, y lo conseguí, porque huyeron», indica Valentín, recalcando que «todavía quedaban seis armas sin usar, y pudiendo hacerlo, no disparé más porque ya había conseguido que arrancaran su vehículo para irse». Los dos hermanos resultaron heridos, y uno de ellos, David, ha quedado parapléjico porque la bala dañó su médula espinal.
Por estos hechos, la defensa de Valentín se querella contra los Yepes acusándolos de cometer un delito de amenazas, otro de lesiones físicas y psíquicas. «Todo ello sin perjuicio de que durante la instrucción afloren indicios suficientes de que no incendiaron la empresa con Valentín y su hijo por razones involuntarias, porque si se demuestra que pretendían hacerlo, estaríamos ante una tentativa de homicidio», concluye Pardo Ruiz.