SALVADOR GONZÁLEZ
Lorquina de nacimiento, pero reside en Cartagena desde la Guerra Civil. Los ojos de Soledad Pignatelli han visto pasar más de un siglo, concretamente 103 años que cumplió ayer, pero viéndola contar anécdotas o tocar el piano, uno intenta descubrir el secreto de tan longeva vida. «Vivo feliz, en paz, tranquila. Soy muy religiosa y estoy muy cerca de Dios. Así soy y así lo tengo que decir», explica tras dejar de acariciar el piano haciendo sonar canciones sin fecha como la banda sonora de El Golpe o ´Yo te diré´ de Machín.
De todos los momentos vividos, Soledad guarda uno especial: Cuando acabó la Guerra Civil y de felicidad se desmayó junto a uno de sus hermanos. «Me pilló en zona roja y estuve en la cárcel. No nos quitaron la vida de milagro. Sufrimos mucho en la Guerra», dice emocionada con el recuerdo de aquellos difíciles años.
Asegura que con la visita de los periodistas y de los concejales Antonio Calderón y Clara Heredia, que le han llevado un ramo de flores y las felicitaciones municipales, ha ganado salud; y confiesa a los presentes que la alegría y el buen humor «son las mejores medicinas».
Para despedirse, alguien dice: «El año que viene volveremos a felicitarla», a lo que Soledad responde: «Los que quedéis».