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AGENCIAS El Ministerio del Interior cree que el secuestro de los tres miembros de la ONG catalana Barcelona-Acció Solidària en Mauritania podría ser obra del grupo Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI).
Así lo ha dicho el ministro Alfredo Pérez Rubalcaba, quien no obstante ha precisado que no se puede decir nada con seguridad total, pero ha reconocido su temor a que "estemos ante un secuestro de islamistas radicales".
Los secuestrados son Albert Vilalta, que además es el director general del Túnel del Cadí, Alicia Gámez y Roque Pascual. Todos ellos viajaban en el mismo coche y participaban en una caravana para transportar material a diferentes países de África.
Varias personas que iban en otros coches de la misma caravana oyeron gritos y cuando se acercaron hasta el vehículo afectado vieron que dentro ya no había nadie, aunque sí el material que transportaban.
Si se confirma, "no sería el primer secuestro" que AQMI realiza "en esa zona de cooperantes europeos o norteamericanos", ha añadido Rubalcaba en unas declaraciones al llegar a una reunión de ministros del Interior de la Unión Europea.
El ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, habló el domingo con el presidente de Mauritania, quien "ha decidido poner todas las fuerzas de seguridad" del país en la búsqueda de los "presuntos secuestrados".
Rubalcaba ha destacado que ha hablado con las familias de los tres cooperantes, y dijo que está a la espera de más noticias para poder hablar con total seguridad.
Evitar que escapen
El Ejército mauritano ha establecido como su máxima prioridad impedir que los presuntos terroristas que han secuestrado a tres cooperantes españoles consigan escapar a través del desierto a otro país vecino, principalmente Mali.
Fuentes de seguridad en Nuadibú señalaron hoy que unidades militares se han desplazado desde esta ciudad, la más importante del norte del país, para rodear a los secuestradores e impedir su fuga. Según estas mismas fuentes, son tres los autores del secuestro.
Un portavoz de la Embajada española aseguró que la situación es aún bastante confusa, pero destacó que los agregados de Interior de la embajada están colaborando con las fuerzas de seguridad mauritanas para clarificar la situación.
Carretera "muy transitada y segura"
Los cooperantes fueron secuestrados a unos 150 kilómetros de Nuakchot, en la carretera que une la capital con Nuadibú, la ciudad más importante del norte de Mauritania.
El director de Barcelona-Acció Solidària, Francesc Osan, explica que se trata de "una carretera muy transitada" y "teóricamente muy segura". "No era esperable en esa zona, es como si en la AP-7 pasara algo. Es algo insólito", afirma Osan.
Según el relato que han hecho el resto de cooperantes de la expedición, la caravana avanzaba en la formación habitual, con los camiones que transportaban el material en medio de la fila y los dos vehículos ligeros en los extremos, cuando el último vehículo fue asaltado.
"A unos 150 kilómetros de Nuakchot reciben señales por la emisora diciendo que paren, que les están disparando", asegura Osan.
Cuando el vehículo de delante, situado a unos 300 metros, dio la vuelta para ver qué ocurría, se encontró el coche asaltado con las puertas abiertas, en medio de la carretera, aunque con todo el material que transportaban sin tocar.
A cambio de dinero o presos
De ser Al Qaeda la autora del secuestro, la organización terrorista pediría a cambio de los cooperantes españoles una importante cantidad de dinero o bien la liberación de algunos de sus presos, según un analista mauritano.
Iselmu Uld Mustafa, director del semanario independiente "Tahalil Hebdo", afirma que el secuestro supondría la primera vez que ese grupo atenta "tan lejos de sus bases".
A su juicio, ese ataque en el oeste constituiría "una novedad con respecto a otros golpes ya cometidos por Al Qaeda en Mauritania", cuyo centro de operaciones está cercano a la frontera noreste y suele actuar en el interior del país.
Uld Mustafa cree que el objetivo de la toma de rehenes tendría como objetivo bien obtener una recompensa económica, bien la liberación de detenidos salafistas encarcelados en los países de la región (Mali, Argelia, Marruecos, Túnez) o en Mauritania, nación esta última en donde hay unos 60 presos acusados de pertenecer a esa organización.
El analista considera que si el objetivo del grupo es llevar a los rehenes a sus bases, en el desierto entre Mauritania, Argelia y Mali, la única hipótesis factible sería que los secuestradores estén en contacto con otros grupos de salafistas encargados de transportarlos y negociar con las autoridades españolas y mauritanas. "En caso contrario, serían unos suicidas que acabarán por ser neutralizados tarde o temprano", apunta.
AQMI ya reivindicó el asesinato de cuatro turistas franceses en diciembre de 2007 cerca de la ciudad de Aleg (260 kilómetros al sureste de Nuakchot), el asesinato de un cooperante estadounidense en junio de este año en la capital y el ataque suicida contra la Embajada francesa el pasado agosto.
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