ANDRÉS TORRES
Un buceador deportivo puede bajar hasta los cuarenta metros de profundidad, poco menos de lo que pueden hacerlo actualmente los dos únicos submarinos que la Armada española tiene operativos, el 'Siroco' y el 'Tramontana', cuya cota de inmersión se ha limitado en 55 metros.
Esa es la situación actual del arma submarina de la Armada española, que no atraviesa por su mejor momento. El nuevo jefe de la flotilla, Antonio Duelo Menor, que relevó ayer en el cargo a Francisco Javier González-Huix, es consciente de ello. "Hemos tenido problemas y las naves están sometidas a algunas restricciones", confiesa.
No obstate, el comandante destacó que se están poniendo soluciones y se muestra optimista de cara al futuro. "En enero de 2010 ya tendremos el primer de los submarinos, el Mistral, navegando con total normalidad".
Las alarmas sobre la falta de seguridad en la navegación de los submarinos surgieron hace nueve meses, cuando el 'Tramontana' sufrió una vía de agua a trescientos metros de profundidad que a punto estuvo de llevarse a pique a sus 60 tripulantes. La avería se produjo en un paso de casco, una de las más de cien válvulas que conectan el caso resistente del sumergible con el interior. "Vamos a revisar y a cambiar todos los pasos de casco", subrayó ayer el nuevo responsable de la flotilla.
Duelo indicó que esta situación no les impide cumplir con el desarrollo de maniobras y otros compromisos y señaló que las tripulaciones asumen estos problemas con normalidad. "Sólo una persona estuvo de baja por el problema del Tramontana y fue hace ya un tiempo", resaltó.
Cabe recordar que de los otros dos submarinos de la flotilla, el Galerna se encuentra en la gran carena, una revisión y sustitución de todos sus equipos que se prolongará durante un año, mientras que el 'Mistral' se somete a unas reparaciones más sencillas y cortas, por lo que estará disponible en pocos meses.
El futuro de la flotilla pasa por los nuevos submarinos S-80 que se construyen en los astilleros de Navantia en Cartagena, aunque el primero de ellos no estará terminado hasta el año 2013. El nuevo jefe de la base admite que asume el mando en una etapa de transición, aunque sostiene que pueden aguantar con los de la serie 70 hasta entonces. De hecho, afirma que no se ha decidido si seguirán operativos una vez adquieran los nuevos sumergibles.
Otros de sus retos es la construcción de las infraestructuras para los S-80, que incluyen un nuevo edificio para instalar los simuladores en los que se formarán las tripulaciones.