Espacio Abierto

¿A qué estamos jugando?

"Niños y niñas se ven expuestos a un amplio escaparate sexista a través de la industria del juguete, que no duda en utilizar como reclamo para sus productos mensajes que privilegian los roles de género más tradicionales"

17.12.2017 | 18:21
¿A qué estamos jugando?

"El primer regalo de Carla será el clásico bebé, con biberón, cunita y pañales. Todo lo necesario para que su ficticia mamá le cuide bien. Otro de los regalos será una cocina equipada con horno, fregadero, frigorífico, batería de cocina y demás utensilios. Debido a su gran tamaño ocupará un lugar destacado en la habitación de juegos "

Es Navidad y Carla, una niña de 5 años, disfrutará de los regalos que sus abuelas, tías, padres y demás familiares han comprado para ella. Estos regalos son en su mayoría juguetes, y por supuesto, quien regala es siempre un Papá Noel orondo y generoso.

Como el juego y los juguetes son cosa de niños y niñas, quizás no le prestemos demasiada atención. En todo caso, la necesaria para no sobrepasar el presupuesto navideño. Es fácil que acabemos comparando precios y buscando el castillo de Rapunzel o la colección de superhéroes más económica. Además, los juguetes tienen como misión ocupar el tiempo de ocio, cubrir ese hueco entre el colegio, actividades extraescolares y el tiempo en que papá o mamá están todavía en el trabajo o preparando la cena. Es bueno que estén entretenidos, cuanto más entretenidos mejor.

Pero, ¿en qué se entretienen cuando juegan? A poco que observemos y rememoremos nuestra infancia, nos damos cuenta que el juego es una fantasía más o menos compleja, más o menos divertida, en la que niños y niñas recrean el mundo que conocen, y el que no conocen lo inventan. A través del juego elaboran hipótesis sobre la vida, sobre las relaciones y los acontecimientos importantes, y de qué manera van a participar en ellos.

Una vez hecha esta aclaración, volvamos a Carla y sus regalos de Navidad. El primero será el clásico bebé, con biberón, cunita y pañales. Todo lo necesario para que su ficticia mamá le cuide bien. Otro de los regalos será una cocina equipada con horno, fregadero, frigorífico, batería de cocina y demás utensilios. Debido a su gran tamaño ocupará un lugar destacado en la habitación de juegos. Estas serán también las primeras navidades en las que Papá Noel le traerá un set completo de maquillaje, brillo de labios, colorete, pintauñas y perfumes en forma de corazón. Con todo esto, Carla estará suficientemente preparada para jugar y dejar volar su imaginación alrededor de los roles de género más tradicionales asociados a la mujer. ¿Podrá ella, con sus brillos de labios y colorete, parecerse a las mujeres que anuncian perfumes en televisión?

Y ¿cuántas horas dedicara Carla a jugar con estos juguetes en Navidad? A lo largo del 2018, ¿cuánto tiempo empleará en la cocina, en el cuidado de su bebé y en tratar de lucir tan guapa como una princesa? Las encuestas realizadas por la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes indican que el tiempo que una niña de la edad de Carla emplea en jugar durante los días laborables está comprendido entre una hora y media y dos horas. Este tiempo se duplica los fines de semana y durante las fiestas.

Por suerte para Carla, en casa no están solo sus juguetes, entre los de su hermano Daniel va a encontrar la caja de herramientas, con tornillos, llave inglesa, taladro? Quizás un día decida arreglar la cuna del bebé, como hace papá cuando algo en casa se estropea. También podrá invitar a comer a los robots transformables, y ya que están allí, intentar desmontar sus piezas como ha visto hacer a Daniel. Puede que un día los superhéroes se queden junto al bebé, en la cuna, y ella, junto con las princesas, viaje en el helicóptero de rescate hasta el volcán. Y puede que Daniel un día quiera preparar una comida y acurrucar al bebé.

Aún así, en las siguientes navidades Carla recibirá como regalo a la princesa Bella y Bestia cantarina y un kit de abalorios con el que podrá crear sus propios collares, pulseras y diademas. Todo un estímulo para su creatividad, nos dice el fabricante, y también un estímulo para que Carla continúe prestando especial atención a su imagen. Mientras tanto Daniel estimulará su creatividad con un kit completo de piezas para la construcción de sus propios robots. En algún momento, la tía de Carla se fijará en el maletín de experimentos químicos, pero dudará, no está segura de que a una niña le vaya a interesar ese tipo de juegos. Finalmente se decidirá por el centro de peluquería y maquillaje científicos, Carla aprenderá a crear su propio maquillaje en casa, con ingredientes naturales. Observamos, en los juegos exclusivamente dirigidos a niñas y niños, que la creatividad y los intereses científicos no se orientan hacia los mismos objetivos. Y a Carla, un año más y con las mejores intenciones, se le volverá a regalar la oportunidad de jugar a ser mujer según estereotipos sexistas, y no para cuestionarlos ni para desecharlos, sino para aprender a mirarse a sí misma a través de ellos.

Esta es la inercia navideña a la que la publicidad nos avoca. La exaltación de la sensualidad femenina, la fuerza y seguridad del varón y la felicidad del reencuentro con nuestros seres queridos. También niños y niñas se ven expuestos a este amplio escaparate sexista a través de la industria del juguete, que no duda en utilizar como reclamo para sus productos mensajes que privilegian los roles de género más tradicionales. Pero no debemos olvidar que, con estos juguetes, y con estos mensajes, empiezan a construir sueños, ¿qué niño no ha soñado ser piloto de avión mientras jugaba con un avión de pasajeros?

Ya que no dejamos de pelear por la igualdad, ¿no estaría bien que esta Navidad niños y niñas pudieran inventar otros sueños?

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