Espacio abierto
Comer carne 

Dieta y cambio climático

"Según la FAO, el sector ganadero emite más GEI (un 18 % de los gases emitidos) que el sector del transporte (que emite un 13 %) y es la fuente principal de degradación de los suelos y del agua"

19.11.2017 | 22:52

"No se puede mantener mucho tiempo el ritmo actual de producción intensiva de carne, por ser insostenible".

Cada tiene tanto impacto sobre nuestra salud y sobre el medio ambiente como nuestra dieta cotidiana. Existe una relación directa entre cambio climático y dieta alimenticia, y cada tipo de dieta elegida tiene un impacto ambiental más o menos importante, que agravará en mayor o menor grado el cambio climático. La reducción del consumo de carne será ineludible para el futuro, y ese cambio de paradigma, es imprescindible por cuestiones económicas, ecológicas y éticas. Por todo ello, debemos ser conscientes de que seleccionando nuestros alimentos podemos contribuir a paliar el cambio climático.


¿Cómo ha evolucionado el consumo de carne en el mundo?

Existe una relación directa entre consumo de carne y poder adquisitivo. Según la FAO, el consumo de carne/persona/año, en los países industrializados ha pasado de 62 kg, en 1964, a 76,1 kg, en 2014, cifra que se mantiene estable en la actualidad. En los países en desarrollo es de 33,7 kg (2014), desde los 10 kg en 1964, y la media mundial de consumo de carne, en 2014, es de 42,9 kg/persona/año, desde los 26 kg en 1970.

Según el ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, en España hemos pasado de consumir 8 kg de carne/persona/año, en 1950, a 50 kg, en 2016. Hemos multiplicado su consumo por unas 6 veces, desde 1950.

En China el consumo anual de carne/persona/año, ha pasado de 20 kg, en 1985, a 58,2 kg, en 2009. Y en EE UU, también en 2009, el consumo era de 120,2 kg/persona/año, y en 2011 de 117,6 kg. Este incremento de carne ha disparado el aporte de metano (CH4) a la atmósfera, y como es un gas de efecto invernadero, su emisión ha contribuido al cambio climático.

Las personas veganas son las que menos emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) emiten al medio ambiente, seguidas de las vegetarianas. Por el contrario, las que más emisiones de GEI producen, son las personas que tienen un consumo alto de carne. No se puede mantener mucho tiempo el ritmo actual de producción intensiva de carne, por ser insostenible. Según la FAO, el sector ganadero emite más GEI (un 18 % de los gases emitidos) que el sector del transporte (que emite un 13 %) y es la fuente principal de degradación de los suelos y del agua.


¿Qué consecuencias tiene el incremento del consumo de carne a nivelmundial?

Rajendra Pachauri, Premio Nobel de la Paz, en 2007, y presidente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), señalaba que los hábitos alimenticios influyen en el cambio climático mucho más que los del transporte, y son más fáciles de cambiar, porque hay más capacidad de decisión personal.

Según la OMS, se suministran más antibióticos a animales sanos que a personas enfermas. Y la FAO, señala que en los últimos 15 años, el 75% de las enfermedades humanas epidémicas tienen su origen en los animales (gripe aviar y gripe porcina), consecuencia de un modelo ganadero insalubre.

En un año, una vaca produce las mismas emisiones que un coche que recorre 20.000 km. Y es que de todo el ganado, el bovino (vacas y terneros) es el más contaminante, porque tarda más tiempo en crecer, consume más recursos y emite más gases de efecto invernadero.


¿Qué ventajas tendría disminuir el consumo de carne?

Una nutrición basada en la carne requiere 20 veces más tierra y 14 veces más agua que una dieta basada en vegetales. Como dato valga que 3.500 millones de personas, podrían nutrirse con lo que consumen el ganado.

PRINCIPALES RAZONES PARA REDUCIR EL CONSUMO DE CARNE.

1. Para mejorar nuestra salud. Las conclusiones del informe de la OMS, de 2015, clasifican a la carne procesada como 'carcinógena para los humanos' y la carne roja como 'probablemente carcinógena para los humanos'.

2. Para frenar el cambio climático. La ganadería es responsable del 18 % de las emisiones de GEI.

3. Para conservar la tierra para alimentar al mundo. Cerca del 75% de la superficie agraria mundial se destina a la alimentación y crianza de animales. Solo ¼ se destina a producir alimentos para consumo directo humano.

4. Para proteger la biodiversidad: La agricultura industrial destruye masivamente la biodiversidad, incluso la alimentaria. Los monocultivos para la producción de piensos son altamente demandantes de fertilizantes y plaguicidas sintéticos, una amenaza directa para muchas especies.

5. Para proteger los suelos y el agua. El uso masivo de fertilizantes sintéticos nitrogenados en la agricultura provoca la contaminación de los acuíferos, ríos y océanos. La ganadería industrial genera ingentes cantidades de purines, lo que dificulta su adecuada gestión y provoca la contaminación del suelo y del agua.

Para finalizar, diremos que ya sea con argumentos redistributivos (la FAO relaciona la ganadería con el hambre en el mundo), económicos (el ex eurodiputado Jens Holm se refiere a la burbuja agropecuaria provocada por la ganadería y la especulación del grano), o ecológicos (la ganadería es considerada la actividad humana de mayor impacto medioambiental), es imprescindible reducir el consumo de carne.

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