El mirador

No es cuento

11.08.2017 | 22:39
Miguel Galindo Sánchez

Normalmente siempre se habla de los conceptos de objetividad y de subjetividad, pero nunca, jamás, sobre el de intersubjetividad. Y, sin embargo, es quizá el más poderoso de los tres. Pero bueno, dirán algunos, ese concepto no existe, te lo has inventado, tío. ¿D´ande sacas esas ideas, joer? Está lo objetivo y lo subjetivo. Y listolbote. Y, pero existir, existe, aunque pocos sepan de su realidad. ¡Ah!, y no lo he inventado yo, que se lo he leído a Juval Noah, y sociólogos y antropólogos, y diferentes disciplinas de investigación lo tienen muy en cuenta. Lo que pasa es que en el mundo de las ideas, a los conceptos se les pueden poner cien nombres distintos o ninguno, pero eso no quiere decir que no estén ahí.

Lo objetivo ya sabemos lo que es. Existe con independencia de la conciencia o la creencia humana. No son mitos. Lo objetivo está ahí aunque no lo veamos, o lo sintamos, o no creamos en ello. Los efectos y las consecuencias nos afectan, aun a pesar de nuestra increencia o inconsciencia. Mejor explicarlo con un ejemplo. La radiactividad es algo objetivo, aunque no lo captemos. Si nos exponemos a ella podemos morir de anemia aplásica –un tipo de cáncer de sangre–, creamos o dejemos de creer en su existencia o en su influencia sobre los organismos vivos. Eso es un hecho objetivo concreto. Pero hay muchos hechos objetivos. El mundo está plagado de cosas, fuerzas y hechos objetivos.
Lo subjetivo es como el otro lado de la moneda. Es algo que existe solo en función de la creencia o la conciencia de un individuo. Forman parte del mundo mítico individual. Es como los conocidos amigos invisibles de los niños. Conforme desaparece la infancia, se esfuma tal realidad. Eso es un hecho subjetivo. Cuanto existe de mental, posible o imaginario, entra en el mundo de lo subjetivo. Un pensamiento que se puede contrastar en la esfera de los hechos reales son pensamientos objetivos, y los que no, pues serán muy respetables, que no diré nunca yo que no, pero no dejan de ser pensamientos subjetivos.

Pero lo intersubjetivo, amigo mío, eso ya es harina de otro costal. La definición de lo intersubjetivo podría ser que tenga su existencia y subsistencia en una red de millones de millones de individuos. Es lo que existe en función de la creencia y conciencia de cientos de miles de millones de personas, de forma que si una sola, o unas pocas, dejan de creer en una idea, no pasa absolutamente nada, y únicamente cuando el cambio a la increencia afecta a una mayoría, esas ideas empiezan a mutar, a abandonarse o, simplemente, a dejar de existir. Al mundo de los fenómenos intersubjetivos pertenecen las fes, los dogmas, las religiones, las leyes, la economía, las patrias, el valor del dinero, las doctrinas, la banca, la justicia, las bolsas, las doctrinas, la política, las corrientes de pensamiento, las idologías, las emociones, las ideas, las naciones, las teologías, la moral, los partidos, los sistemas educativos, y un etcétera tan indefinible como interminable.

El valor de lo intersubjetivo en la historia humana es infinitamente mayor que lo simplemente objetivo o subjetivo, pues construimos nuestro propio mundo, nuestras sociedades, civilizaciones y culturas, nuestro propio orden o desorden, en base a una suma inmensa de subjetividades personales. A una gigantesca masa de individuos que creen/creemos en una misma idea subjetiva. Y la creencia masiva se transforma en una realidad. Una realidad que es irreal, puesto que cuando dejan de creer en ella, simplemente desaparece por otra, por el simple hecho de que no es objetiva, si no subjetiva, que cambia cuando cambian las ideas.

Esta intersubjetividad es tan poderosa que no es de extrañar que los amos del mundo, los políticos, las iglesias, los sistemas financieros, se esfuercen en implantar y mantener en el tiempo pensamientos y creencias que favorezcan sus intereses de poder e influencia. De ahí que la manipulación de las creencias y conciencias en la gente es primordial, pues ponen en marcha la poderosa maquinaria de la intersubjetividad, que da valor real a lo que no lo tiene, que otorga etiqueta de objetivo a lo que solo es subjetivo. Por eso, manejar la cultura y la moral es importante. Impide la noción de la auténtica libertad de pensamiento. El mayor enemigo de los poderes oscuros. Y no es ningún cuento. No, no lo es.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Opinion

Por qué funciona el terrorismo, cuando funciona
Por qué funciona el terrorismo, cuando funciona

Por qué funciona el terrorismo, cuando funciona

Pensar que el terrorismo es una estrategia de perdedores, una simple expresión de odio irracional...

Perder a razón

Perder a razón

Juana Rivas, la madre granadina que permanece escondida desde hace semanas junto a sus hijos, no...

Libres de culpas

Libres de culpas

Usted y yo sabemos que, en aquellos tiempos de maricastaña, el buen cristiano era sujeto de toda...

Los museos

Los museos

Viajamos buscando cosas bellas, les hacemos fotos, y las observamos. Pagamos por entrar a museos...

Cirugía de momento virtual

Cirugía de momento virtual

Interesante el legrado propuesto en Sabadell para limpiar de españolismo las calles, empezando por...

La Luna y los necios

La Luna y los necios

La cara del terror se nos ha aparecido esta semana con toda su crudeza. Y lo ha hecho a unos...

Enlaces recomendados: Premios Cine