La Hojarasca

Problemas de la oposición

20.07.2017 | 00:14

Acaba de publicar nuestro Manuel Moyano una novela, El abismo verde, en la que un sacerdote sufre, en plena misión, una crisis irreparable de fe. Una vez extinguidas para siempre las brasas de su religiosidad, lo honrado y lo lógico es proceder a colgar el hábito. Sana cosa es mudar de criterio: denota capacidad reflexiva. Mala cosa es no actuar en consonancia ante tal mudanza: señal de cobardía o algo peor. El hábito del sacerdote misionero recuerda, en clave de política regional, al énfasis que en su día puso Ciudadanos en que Pedro Antonio Sánchez debía dimitir como presidente del Gobierno regional. Se había comprometido a dimitir en caso de imputación, decían, y había sido imputado. Punto. Eso sucedía aquí, en Murcia. En Madrid, a esa misma hora, Ciudadanos defendía que un cargo público debía dimitir cuando se dictaminara la apertura de juicio oral. Y no lo decía con la boca pequeña: presentó una proposición de ley en el Congreso. Adoptado un nuevo criterio, lo lógico era proceder a aplicarlo en la Región. Pero no. Ciudadanos obligó a Pedro Antonio Sánchez a hacer algo que, según Ciudadanos, Pedro Antonio Sánchez no tenía por qué hacer. Auténtica política de autor. Y que el expresidente acabe sentándose en el banquillo no justifica retrospectivamente aquella incoherencia lógica.

Continúa pendiente aún la exigencia de que el expresidente abandone su escaño en la Asamblea. La exigencia no puede partir de los podemitas, que tan campanudos como se ponen hablando de los populares, se les templa la voz cuando de sus dos concejales imputados en el ayuntamiento de Madrid se trata. Pero no es menester viajar a Madrid; disponemos de ejemplos domésticos. Se les debería también templar la voz a los socialistas, que acaban de hacerse cargo de la alcaldía de Cartagena con un concejal de Urbanismo investigado por cuatro delitos relacionados con el urbanismo. Son también los socialistas quienes sostienen en el ayuntamiento de Moratalla a una condenada. Socialista es también el alcalde de Caravaca, José Moreno, investigado por cuatro delitos.

Tampoco podrá semejante exigencia partir de Ciudadanos, cuyo portavoz en Calasparra, Jesús Alajarín, es investigado por infidelidad en la custodia de documento público y que ni tan siquiera amaga con dejar el cargo.

El problema de la oposición no es Pedro Antonio Sánchez; el problema es Cartagena y Moratalla y Caravaca y Calasparra. Quiero decir, la hipocresía. Que no es problema menor.

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