Espacio abierto

El silencio de la confederación

04.07.2017 | 00:02

Cualquier día y de manera muy discreta, se nos mete en nuestro territorio un vehículo también discreto, pero muy bien equipado tecnológicamente. Y empieza la perforación. Y como es una fase de investigación, todos o la mayoría creen que eso es inocuo. Nos referimos a lo que en términos ya populares se llama el fracking, un método para obtener gas de las profundidades donde se encuentra.

Viene bien recordar que la técnica de obtención de gas esquisto es sumamente agresiva, al tener que perforar el suelo entre mil y 5.000 metros verticalmente, seguido de otra fase de perforación horizontal a lo largo de varios kilómetros. No en vano las parcelas que se dedican para cada proyecto tienen una superficie amplia, concretamente uno de ellos, el Acuario contempla unas dimensiones de más de 20.000 hectáreas y es de los más pequeños que afectan a nuestra Región, abarcando en este caso, a diferentes municipios, en concreto Moratalla, Caravaca, Cehegín y Bullas. Así podríamos seguir enumerando otros proyectos: Aries I, Aries II, Leo y Escorpio.

Uno de los problemas graves que se generan con este método es el de la necesidad de agua porque a través de esas perforaciones, por un tubo y disueltos en el líquido elemento, se inyectan en el subsuelo gran cantidad de ella, con diversas sustancias tóxicas y arena que van a producir la fractura de la roca. Esas sustancias pueden pasar por diversas capas de la tierra, llegando a lugares por donde discurren aguas subterráneas que luego afloran y llegan a manantiales y a los propios ríos. Finalmente el agua vuelve al exterior ya contaminada.

Cuando hablamos de toxicidad es evidente que nos referimos a los efectos de esos productos químicos sobre la salud de las personas y de todos los seres vivos del planeta, en fin, de la vida misma. Porque los cuidados sanitarios no son los únicos que velan por la salud; evitar la enfermedad es mayor garantía.

Tras esta breve exposición introductoria, llegamos a varias conclusiones:

El agua es imprescindible para desarrollar estos proyectos y estamos en una región de pocos recursos hídricos.

La Ley de Aguas en su artículo 60 establece como prioritario el abastecimiento de la población y en segundo lugar los usos agrarios.

En el artículo 97 habla expresamente de actuaciones contaminantes prohibidas, por supuesto recoge también en el 100 las cuestiones referidas a vertidos directa o indirectamente.

De acuerdo en que la CHS está sumamente ocupada en ver como cubrir las demandas de los agricultores y de las empresas agrícolas, se supone que también de los pozos ilegales y como darles cobertura legal de donde se obtiene el agua con que regar sus plantaciones, algunas. Ellos sacan sus tractores y les dan un poco de miedo. Van en ello muchos intereses y puestos de trabajo o más bien de ocupación laboral, que no es lo mismo. Y nos parece bien que se ocupen de eso.

Pero creo entender tras todo lo expuesto anteriormente, que este organismo al que denominamos Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) debe velar por el cumplimiento de todo lo que recoge esa Ley de Aguas y que, en este caso, el del cuidado de la calidad de las aguas, está claramente tipificado. Y eso por ley, pero también el sentido común debe prevalecer en esta sociedad que solamente piensa especialmente en el lucro y, además, con carácter inmediato.

Llegados a este punto no está de más preguntarse:

¿Dónde está la preocupación y el informe de la CHS sobre unos proyectos de investigación y obtención de gas que afectan sobremanera a la cuenca del Segura? Porque hay que decir que todos ellos están ubicados en lugares estratégicos sobre el curso de ríos y aguas subterráneas de la cuenca. Véase que uno está justamente encima del sinclinal de Calasparra y esta es la reserva de la abuela para casos extremos, de ahí la reticencia del ministerio para que comenzaran a funcionar, aunque ya hayan dado la autorización, tras el correspondiente estudio ambiental, y estén en marcha para sacar de ellos más de cuarenta hectómetros cúbicos.

No entendemos este silencio. Ya es hora de ir definiéndose y que veamos la postura de la Confederación ante el fracking y aclarar que, por lo menos en nuestro territorio, esa técnica es imposible de utilizar, es inviable aunque solamente sea por el principio de precaución. Y aplicar las normas sobre transparencia y participación a un tema que en todos los lugares es fundamental, pero en una tierra casi desértica como la nuestra es una cuestión de supervivencia. Cuidar de la poca agua que tenemos es de obligado cumplimiento.

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