El Contenedor

El júbilo de Patricio Valverde

27.05.2017 | 23:04
Juan Bautista Sanz

Fuimos al colegio juntos, de muy niños, en primaria, recuerdo la denominación de las aulas de los Capuchinos, el Colegio de San Buenaventura en la plaza Redonda, un poco retranqueado del círculo urbanístico. Inferior A, Inferior B, Media, Superior e Ingreso; aquí ya contábamos nueve o diez años. Patricio Valverde Espín fue un niño bueno, con carita redonda, sereno y nada conflictivo; en las fotos de grupo que nos hacían siempre procurábamos estar cerca en lo posible; en las imágenes a menudo en las filas de abajo; ni él ni yo podíamos presumir de zanquilargos. Los dos éramos callados y se nos ponía de ejemplo en clase por parte de nuestros profesores para intentar contagiar nuestra templanza y obediencia. Tampoco éramos malos estudiantes ni teníamos mala caligrafía. Admirábamos a don Miguel, que nos enseñaba con amor y del que  nunca supe su apellido ¿Qué sería de él?

Mi amigo Patricio, que siempre conservó la cara de bueno, la sonrisa amable y muchas otras virtudes, ha cumplido, como yo, los 68 años y con ellos le ha llegado la jubilación de su cargo que ejerció durante muchísimos años, el de director general de Estrella de Levante, en Murcia. Mi recordado don Carlos Valcárcel a la hora de la suya me dijo un día: «No se preocupe usted, estoy encantado; jubilación viene de júbilo». Toda la razón.

Patricio Valverde ha conseguido en su trabajo directivo de décadas haciendo buena cerveza que el nombre de su fabricado se relacionara por todos, y más por los consumidores, como un producto murciano; lo fuera al ciento por ciento o quedaran flecos sueltos. La murcianía de Estrella de Levante ha quedado fuera de toda duda; su publicidad (sin necesitarla a veces) ha acompañado a fiestas, eventos, publicaciones, competiciones deportivas y ha atendido a miles de colaboraciones en este sentído. Murcia se ha identificado con su cerveza.

La industria dirigida por Patricio Valverde ha sido premiada y reconocida con galardones al Medio Ambiente; sus instalaciones a la salida de Espinardo invirtieron una fortuna en desviar por debajo de los viales, de carreteras y autovías, los residuos a las zonas de menos impacto. Me gusta mucho y me hace sonreír la idea de mi compadre Miguel Massotti que desde hace años, cuando se ve inmerso en el tráfico rodado, siempre deja paso por su carácter de ´urgencia´ a ambulancias y a camiones de reparto de la Estrella de Levante. Últimamente he descubierto un excelente producto de su industria, la que denominan Punta Este; me gusta mucho aunque también debo advertirle que a la ´sin alcohol´ no le cogieron el punto; debe ser que la cerveza lo necesita al igual que a una tortilla los huevos para ser tortilla.

La última vez que vi a Patricio lo vi feliz, tanto que no llamé su atención; andaba correteando delante y detrás de un nieto que daba sus primeros pasos en el Malecón.

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