Yo me acuso

15.05.2017 | 04:00
Francisco Marín

l día 13 de enero de 1898 el diario L'Aurore (París) publicó un alegato a favor del capitán Alfred Dreyfus, dirigido por Émile Zola, mediante una carta abierta al presidente de Francia M. Felix Faure, en su primera plana y bajo el título 'Yo acuso'.

Yo, Francisco Marín, modestamente he titulado esta columna 'Yo me acuso'. No, como alguien esperaría, remedando a Zola, 'Yo acuso'. Ni mucho menos. Cuando uno escribe en algún medio público, lógicamente, no lo hace al gusto de todos los lectores, y estos están en su pleno derecho de discrepar o no con lo escrito. He de confesar que en el tiempo que llevo publicando en este diario, hasta que la dirección me lo permita, no he tenido muchas controversias; hasta que la pasada semana surgió una, teniendo como piedra de toque mi columna del lunes, día 1, titulada 'Menuda cohorte'.

Una persona, a través de Facebook, me acusa de alguna que otra cuestión y yo lo voy a acompañar lanzándome alguna más. Siguiendo mi costumbre y ética no voy a dar ningún nombre (salvo aquellos que sean estrictamente necesarios para la comprensión de lo escrito o como complemento del mismo) pero en esta ocasión voy a dar las iniciales de mi acusador J. P. B. La primera acusación que me hace es: «¿Cada vez que organices algo y no te salga como preveías vas a seguir atacando a todo y todos?». En principio no salía de mi asombro y aquí lanzo mi primera autoacusación: «Yo me acuso de organizar eventos literarios en la ciudad de Cartagena». Por muy bien que salgan, nunca saldrán como a mí y a mi equipo nos gustaría, pero no ataco a nadie. Al contrario, me alzo como único responsable de lo que no ha salido bien, pueden comprobarlo en la columna que se publicó el día 2/05/2016, titulada 'Seguimos adelante', en la que, entre otras cosas, digo: «?y la respuesta no es la deseada; yo, como responsable de lo que no sale bien, me pregunto: ¿en qué he fallado?...». Nunca hago responsables a los demás.

Sigo acusándome: yo me acuso de ser cofundador del ELACT (Encuentro Literario de Autores en Cartagena). Yo me acuso de ser cofundador de las jornadas de Cartagena Negra. Yo me acuso de ser el responsable del evento 'De cañas con?' en Mister Witt Café, todos los meses, invierno y verano, llueva o no, haya fútbol o no. Yo me acuso de publicar dos reseñas semanales y una mensual. Yo me acuso de entrevistar todas las semanas a autores nacionales y foráneos. Yo me acuso de que las editoriales me tengan una cierta consideración. Yo me acuso de ser solicitado por autores para que los presente. Yo me acuso de ser autor de algún que otro prólogo. Yo me acuso de formar parte de un programa radiofónico sobre literatura. Yo me acuso de emplear parte de mi tiempo en trabajar por la cultura. Yo me acuso de desconocer la obra de J. P. B? Quedan muchas más acusaciones, pero no quiero infligirme más latigazos y voy a aflojarme los cilicios que llevo en los muslos.

J. P. B. insiste en sus denuncias, por ejemplo: «Tirar la piedra y esconder la mano». Nunca tiro piedras, lanzo palabras, y la mano no puedo esconderla ya que la necesito para escribir y lo escrito, escrito queda. Me dice: «?es más fácil escribir pidiendo disculpas que hacer desaparecer alguna». Pedir disculpas, ¿por qué? Si no está alguien de acuerdo con lo que escribo, tiene dos caminos: hablar conmigo o retirarme el saludo (como ya ha ocurrido con alguien con más caché que J. P. B.). No debo de andar muy lejos de lo cierto cuando alguien, también en Facebook, escribe: «Menos mal que alguien subraya lo dañino que es para la imagen de un encuentro literario el que acaparen casi toda la atención ciertos personajes que tienen tanta escasa educación como altura de ego».

Para ir terminando, me gustaría que me aclarase lo siguiente: «¿Puede usted arreglar ese problemilla que no deja leer su columna 'Seguimos adelante' que publicó La Opinión de Murcia el 2 de mayo de 2016?». Las cuestiones técnicas del diario no dependen de mí, pero si alguien quiere leerla que me lo indique y yo le envío el original, eso mismo le dije a mi inquisidor y me respondió: «¿Entiendo que ya está trabajando para hacer visible a todo el público ese mismo archivo en el servidor de La Opinión de Murcia?». Lo dicho: yo me acuso de que el servidor no depende de mí. Usted, J. P. B. ¿de qué se acusa?

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