Con gusto

Tiempo de regalos

12.01.2017 | 04:00
Tiempo de regalos

Ha bastado la propuesta del Real Automóvil Club de un carnet por puntos para ciclistas para que se inflamen ellos, los ciclistas, y su virtud (supuesta). Soy ciclista. Desde 1981 y, con más regularidad, desde 1985. Nunca subí al Tourmalet ni a los lagos de Covadonga (como mucho a las cuestas de la Muntanya de les Raboses), pero me gusta una disciplina que considero sabia y enriquecedora y soy uno de los pocos privilegiados que vieron la primera cigüeña (coja) que acudió a comer a las marjales de l´Albufera. Considero a la bicicleta la máquina más inteligente que haya inventado el hombre (junto a la lavadora), aunque a veces el usuario no esté a la altura de la belleza y utilidad de la bici.

A ver si tenemos un poco de juicio. Cierto que mueren demasiados ciclistas en las carreteras y que es un tema estremecedor que merece más y mejores exámenes que los que yo pueda hacer aquí, pero uso mucho la bici en ciudad y observo que la misma mala educación que se puede dar amparado en el transformer de acero y cuatro ruedas, puede exhibirse montado en el grácil sillín de las dos ruedas. Algunos cretinos avanzan como si de su culo saliera un perfumado rastro de incienso que proclama su magnificencia entre los gentiles, quiero decir sin el respeto debido a todos y, especialmente, al peatón. Otros confunden un carril bici con una pista de competición y exigen paso del mismo modo que al volante se pondrían a 200 en un tramo de un solo carril.

La grandeza de la bici (el medio más productivo para desplazarse por Murcia y su huerta disminuida) no presupone la del ciclista. ¿Un carnet por puntos? Hablemos ¿Matrícula? Quizás redujese los robos ahora tan frecuentes y tan impunes. ¿Controles (de drogas, de velocidad o de cualquier otra cosa)? Los majaderos lograrían con el temor lo que no alcanzan con responsabilidad.

Hablemos.

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