Buenos días

Errores que no se miden igual

11.10.2016 | 04:00
Errores que no se miden igual

La interpretación de dos noticias del ámbito deportivo han puesto de relieve lo peligrosa que es la línea entre ser el primero en contar algo y ser el primero en contarlo bien, algo a lo que todos aspiramos. Hemos visto cómo un video en el que el portero del Sporting de Gijón, Iván Cuéllar, llega a llamar «idiota» e «hijo de puta» a un periodista que envió unas imágenes a la redacción que fueron acompañadas de un titular desafortunado, dando a entender que el portero desafiaba a los aficionados rivales, aunque, según el protagonista, estaba pendiente de un seguidor que estaba sufriendo un ataque epiléptico. El último motivo que algunos le han dado a la opinión pública para que odien más al gremio periodístico ha sido con Piqué como foco. Sus sucesivas tonterías lo han llevado como último capítulo a cortar las mangas de una camiseta que podría haber escogido de manga corta, evitando la polémica que tanto adora el catalán. Pero una cosa quiero decir. Los periodistas somos malas personas, sé que gusta oírlo. Y yo, que defiendo a los periodistas, me muero por ver cómo trata el portero del Sporting al pediatra de sus hijos cuando se confunde dando un diagnóstico. Pero claro, insultar a un periodista mola, que diría Arbeloa representando al colectivo intelectual.

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