Achopijo

Tararear

09.10.2016 | 04:00
Yayo Delgado

Es una de esas palabras que votaría para el concurso de la palabra más bonita del castellano, ése que algún día ganará ´paparajote´, pero más que por cómo suena, que es una preciosa onomatopeya, porque el tarareo de algo es síntoma de felicidad. Nadie tararea porque está triste€ Puede que algún reflejo nervioso para vencer a un posible miedo sí esté detrás de algún que otro tarareo, pero en general, el tarareo es todo positivo. Por las mañanas soy de los que va cambiando de emisora en el coche, que por defecto profesional me gusta escuchar a todos, cuestión de perspectivas, pero cuando pillo a Herrera tarareando, subo el volumen y el coche parece despegarse un par de centímetros del asfalto. Es una nube de buen rollico escuchar a un tipo con bigote tararear disfrutando de una melodía radiofónica€

Mi peluquero, cuando iba al Corte Inglés porque allí te ponían el pato aquel gigante y era casi como ir a la feria, tarareaba mientras me cortaba el pelo. Son esas cosas que se te quedan grabadas y que luego ves que algún guionista neoyorkino ha metido en una escena en su serie, y te parece una genialidad máxima. Tarareaba como el Guadiana, esto es, que claramente la canción sonaba en su cabeza desde el inicio del corte de pelo, y sólo de vez en cuando la hacía audible, aunque levemente. Llegué a relacionar sus crescendos a errores en la elaboración del corte, como si tarareando los pudiera tapar.

Y es que sí, lo de tararear también puede ser una especie de armadura vital. Como aquello que hizo famoso la Pantoja, si no recuerdo mal€ «dientes, dientes, que es lo que les jode». Tararear para dar la impresión de estar como en un castillo de fuegos artificiales, pero la procesión va por dentro. Pero es que eso siempre es así, digo yo, que ya el esfuerzo por tararear merece un aplauso, y más si es para tapar alguna tontuna de estas que nos intentan joder esta vida tan corta con problemas que no son problemas.

Del tararear al seseas y al silbar no hay mucho trecho, pero sí diferencias. Y luego hay un tarareo que podríamos llamar el monotarareo, un tarareo para uno mismo. Yo estoy en esta etapa. Me sorprendo tarareándome Hey Jude de los Beatles o Black Hole Sun de Soundgarden. A día de hoy estas son las que llevo en mi spotify mental, que en el noventa por ciento de los días recoge temas que escuchaba en walkman hace diez años o más. Es lo más curioso del tarareo, que recoge frutos de muchos años atrás casi siempre, si no es la típica melodía publicitaria que se entromete. Porque si es bonito el tarareo, como tantas otras cosas en la vida, es que no es controlable. ¿Tarareas? Vale.

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