Desde mi picoesquina

Cárcel Vieja, ante todo, espacio de la Memoria

03.10.2016 | 21:19
Diego Jiménez García

Desde que en 1981 cerrara sus puertas y tras la firma de un acuerdo de permuta con la Agencia Tributaria, titular del inmueble, la Cárcel Vieja de Murcia, transferida al municipio en 2011, ha permanecido cerrada y en estado de semirruina. Inaugurada el domingo 26 de mayo de 1929, estaba ubicada entonces en las afueras del núcleo histórico de la ciudad, con acceso a través de un camino conocido como Portillo de San Antonio, cerca de otras instalaciones importantes de la capital murciana como la estación ferroviaria de Zaraiche, el manicomio y el asilo de ancianos, estos dos últimos ya desaparecidos, en terrenos rodeados de extensas zonas de huerta, según nos cuenta el joven profesor murciano de la Universidad de Valencia Francisco José Medina Albaladejo. La cárcel, con una capacidad para 400 presos, cobró protagonismo con la dictadura de Primo de Rivera, al absorber el aumento de detenidos por razones políticas «durante esos años en que no se permitió ni un respiro a la presencia de anarquistas o comunistas, severamente perseguidos», en opinión de este profesor.

Durante la II República y Guerra Civil, albergó, junto a los presos comunes, a un buen número de personas acusadas de rebelión. La llegada masiva a Murcia, ciudad de la retaguardia, de personas huidas de zonas de guerra, como la vecina Jaén, y la ira popular por las consecuencias de la rebelión militar de julio de 1936 están en el origen de los lamentables sucesos de 13 septiembre de 1936, día en que se produjo el asalto popular a las instalaciones carcelarias y el fusilamiento de diez condenados a la última pena (el Gobierno de la República estudiaba la concesión de un indulto), entre ellos el cura Sotero.

Pero fue con la victoria del bando nacional cuando ese centro se significó como un lugar de represión, tortura y escarmiento. Las investigaciones de Carmen González, Fuensanta Escudero, Pedro María Egea Bruno, Floren Dimas, Antonio Martínez Ovejero? han documentado el alcance de esa represión en la Región. En lo que toca a la ciudad de Murcia, la Prisión Provincial se convirtió en uno de los principales centros de internamiento de republicanos y 'rojos', junto a otros habilitados para ello como los conventos de las Isabelas y las Agustinas. La situación de hacinamiento (el recinto, calculado para albergar a 400 personas, llegó a alojar a 3.ooo) era insostenible, por lo que las personas internas tenían que dormir literalmente pegadas e incluso de pie. Juicios sumarísimos y ejecuciones extrajudiciales estaban a la orden del día. Fuensanta Escudero data en 543 el número de ejecuciones habidas entre 1939-1942, cifra, con seguridad mucho mayor hasta el fin del periodo álgido represivo, esto es, el año 1945, fecha de la derrota del fascismo en Europa. Además de esos fusilamientos, se produjeron violaciones, vejaciones y delaciones  por parte de los mismos presos, con una frecuencia tal que, según Isabel Marín Gómez, la prisión provincial de Murcia llegó a constituirse en «uno de los regímenes carcelarios más duros de toda la posguerra española».

Con esos triste precedentes, como miembro de la Asociación de la Memoria Histórica de Murcia (MHMU-Tenemos Memoria, tenía interés en asistir el pasado miércoles, día 28, al acto celebrado en la Cárcel Vieja de Murcia, en el transcurso del cual el alcalde José Ballesta y el decano del Colegio de Arquitectos de la Región, Rafael Pardo, firmaron el convenio por el que se pone en marcha un concurso de anteproyectos para la rehabilitación y puesta en valor de ese antiguo centro penitenciario, hecho del que ha dado cumplida cuenta la prensa regional.

La persistente reivindicación de MHMU-Tenemos Memoria con el apoyo de los grupos municipales de Ahora Murcia, Cambiemos Murcia y PSOE de que las obras de remodelación de ese edificio contemplen un espacio que recuerde a cuantas personas sufrieron abusos, torturas o incluso la muerte dentro del recinto ha sido recogida parcialmente en la redacción del convenio arriba citado. Y digo parcialmente porque queda relegada a la segunda fase de las obras, cuando, con los precedentes expuestos arriba, creemos que debería incluirse en la primera fase del proyecto. Pero es que, además, la pretensión de que esa primera fase contemple la creación de un espacio gastro-cultural en el que se combinen la gastronomía, el ocio y el arte nos parece una propuesta no sólo descabellada (por el aspecto gastronómico) sino una falta de respeto a las víctimas y sus familias. La Región de Murcia aún debe un tributo de admiración y recuerdo a quienes, por defender la legalidad republicana, sufrieron tras los muros de esa prisión, sin olvidar a los murcianos y murcianas asesinadas del otro bando, a las víctimas de Mauthausen, a los esclavos del franquismo que sufrieron penalidades sin cuento o perdieron la vida en los campos de concentración de Totana, Albatera, en las obras de El Cenajo?

MHMU-Tenemos Memoria no va a cejar en su empeño de que la Cárcel Vieja de Murcia sea, ante todo, un espacio para la Memoria Histórica.

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