El Castillete

Lecciones del norte

03.10.2016 | 00:10
Lecciones del norte

Las elecciones en Euskadi y Galicia arrojan unos resultados que, si bien responden a especificidades muy determinadas de ambos territorios, en buena medida son extrapolables al resto de España por cuanto estarían marcando tendencias. Sin duda es Euskadi el territorio donde estos comicios han deparado un marco político muy disociado del que se registra en el conjunto del Estado. Efectivamente, las fuerzas políticas que cuestionan el modelo territorial del régimen del 78 suman casi el 74% de los votos, mientras que los llamados constitucionalistas apenas superan el 22%. Es decir, hay una profundización de la crisis territorial en el país, ya que estos resultados vascos se suman a la situación enquistada que vive Cataluña. Por otra parte, el peso de lo que podríamos considerar fuerzas de izquierda (aunque aquí haya que echarle imaginación) asciende al 48%, bastante por encima de la media estatal. En resumen, Euskadi pone de manifiesto tanto la crisis social como territorial del sistema vigente.

En lo referente a Galicia, quizá la particularidad resida únicamente en el peso relativo de una fuerza marcadamente nacionalista como es el BNG, con casi el 9% de los votos, que se daba por amortizada hace meses, lo cual es reflejo también de la consolidación de partidos que plantean una revisión del modelo territorial, habida cuenta de que En Marea igualmente pone en solfa la recentralización en que nos hallamos inmersos. Por lo demás, los resultados gallegos sí que presentan aspectos proyectables al conjunto del país.

En primer lugar, destaca el triunfo arrollador del PP que, aunque presenta rasgos personalistas más que partidarios (se ha votado a Feijóo más que al partido), revela en mi opinión una tendencia general hacia el fortalecimiento de las posiciones más conservadoras en la mayor parte de España, con una trasvase creciente de votos desde Ciudadanos hacia el partido de Rajoy; toda vez que se ha evidenciado que el partido de Rivera no es otra cosa que un complemento barnizado de los populares. Ello explica que el presidente en funciones apenas disimule que desea fervientemente unas nuevas elecciones. En mi opinión, el PP ha conseguido que cale en una buena parte de la opinión pública que la estabilidad es un bien en sí mismo, que además, permite abordar una mejoría de la coyuntura, independientemente de la situación real de penuria por la que atraviesan amplias capas de la población.

En lo tocante al PSOE, Galicia, y también Euskadi, han puesto de manifiesto la crisis terminal por la que pasa este partido, sumido en una desubicación ideológica y política que le conduce a oscilar entre alguna suerte de gran coalición con el PP (Susana Díaz, Vara...) y una presunta alternativa a la derecha que en realidad sólo es virtual, puesto que Sánchez y su equipo carecen de las convicciones necesarias para afrontar una coalición con Unidos Podemos soportada en algunas fuerzas nacionalistas. En el momento de escribir estas líneas, sucede un golpe de estado, de imprevisible desenlace, protagonizado por el sector partidario del acuerdo con la derecha y dirigido contra Sánchez y quienes apuestan por nuevas elecciones. El Íbex 35, por boca de Felipe González, ha mandado firmes.

En lo que concierne a la izquierda alternativa, las confluencias y mareas en las que participan Podemos e IU han obtenido unos resultados moderadamente satisfactorios, quizá embellecidos por el sorpasso al PSOE que se ha producido tanto en tierras gallegas como vascas. En todo caso, estas coaliciones han repartido su éxito (y, por tanto, relativizándolo) con fuerzas de izquierda nacionalistas (sobre todo EH-Bildu, pero también BNG). Presuntamente, en unas elecciones generales parte del voto que ha ido a estos dos partidos se canalizaría hacia la confluencia estatal, que no creo que alcanzara en España el voto obtenido el 20 de diciembre, estando quizá más cerca del conseguido el 26 de junio. En cualquier caso, Unidos Podemos, por mor de la crisis del PSOE, parece consolidarse como la alternativa socialdemócrata a la derecha.

Sospecho que pronto, en diciembre, veremos si estas tendencias se consolidan.

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