Pulso político

El agua en Murcia

03.10.2016 | 04:00

No creo que hoy día haya que convencer a nadie, y menos a los murcianos de lo importante y esencial que es el agua para la vida, el desarrollo y la prosperidad de las regiones. Ésta, la nuestra, ha sido históricamente una zona vinculada intensamente al agua, y por esa significación el tema del agua ha sido usado como arma política para atacar al adversario y lograr un puñado de votos. Y esa actitud que ha mantenido el Partido Popular en nuestra Comunidad ha provocado que el problema del agua, de cuya solución depende nuestro futuro, siga siendo un obstáculo de primera magnitud.

A estas alturas, no hay que convencer a mucha gente de que el Partido Popular ha engañado a los murcianos con su gestión en materia de agua.

Empezó con aquella extensa e insistente campaña del «Agua para Todos» con la que falseó la realidad, enredó la situación y confundió a los agricultores intentando culpar de la situación exclusivamente al Gobierno de la Nación, que en aquel momento no era de su signo político. Pero, qué casualidad, en cuanto el Gobierno cambió de color y el Partido Popular formó el Ejecutivo nacional, se olvidó el eslogan del «Agua para Todos» y se olvidó esa intensa campaña. Todo un engaño.

Pero no quedó ahí el tema del agua. De nuevo, con el famoso Memorándum se intentó vender una gestión eficiente, una negociación excelente para la agricultura murciana y una diligencia extraordinaria en el hacer del Ejecutivo murciano. Ahora, cuando falta agua, se ha comenzado a desvelar la farsa. El ensalzado Memorándum aceptó elevar las reservas en el Tajo para poder trasvasar agua a Murcia, y cuando ha llegado la época de necesidad se ha comprobado la burla de los acuerdos.

No quedó ahí la cosa. De nuevo el Partido Popular atacó la política hídrica del Gobierno de la nación (cuando el gobierno no lo formaba su partido) demomizando un programa de construcción de desaladoras que de nuevo ahora se está comprobando que es una de las soluciones (no la única, por supuesto) al problema que nos atañe.

Y tras ese ataque furibundo a la política de desalación, el Ejecutivo popular de la Región se mete en un oscuro proceso de construcción de una desaladora, a pesar de lo que las había atacado. Claro que, en esta ocasión, se trataba de una desaladora no para apoyar la base de la economía regional, que es la agricultura murciana, sino que se construyó para dar posibilidad a la política especulativa basada en el ladrillo que, de manera insensata, puso en marcha y desarrolló el Gobierno del señor Valcárcel.

Ya es hora de acabar con esas mentiras y falsedades. El tema del agua debe ser un asunto de todos, fuera de banderas y círculos políticos. Debe ser objetivo común y prioridad de las actuaciones políticas de los organismos, entidades y partidos políticos de la Región.

El agua no tiene partido ni ideología. Lo que sí son ideológicas son las soluciones y las alternativas para resolver el déficit hídrico y estructural de nuestra Región, y en eso hemos estado, estamos y estaremos siempre los socialistas: defendiendo el trasvase Tajo-Segura, oponiéndonos a cualquier incremento de las reservas en la cabecera, y apostando por la desalación como complemento necesario e insustituible del trasvase Tajo-Segura.

Si en su momento no se hubiesen puesto tantas trabas al desarrollo de las desaladoras, ahora estarían produciendo a pleno rendimiento, aumentando de forma importante los caudales desalados y optimizando el precio del agua para la agricultura.

No es momento de disputas y contrariedades. Es el tiempo de la unidad y del consenso, y de propuestas comunes para resolver definitivamente el déficit hídrico que atenaza a nuestra Región que, según el Plan Hidrológico de Cuenca, es de 400 hm3, de los cuales la desalación puede aportar el 50%, unos 200 hm3 (adoptando medidas complementarias que disminuyan el coste energético, que es el principal hándicap del agua desalada), como la utilización de energía fotovoltaica.

Y el otro 50% es el que debemos conseguir apostando por medidas imaginativas, fruto del diálogo y del consenso de todos los grupos políticos y de los colectivos afectados, que resuelvan la situación, no de forma provisional o temporal, sino de manera definitiva para acabar con el problema de la sequía que acucia a nuestra Región y a nuestros regantes.

El Gobierno del Partido Popular debe ser sensible y valiente para aprobar, de forma inmediata, ese trasvase de emergencia tan necesario en este momento, ya que el decreto de sequía y las medidas aprobadas recientemente no resuelven la peligrosa situación del campo murciano.

Es necesario poner en marcha la batería de pozos de sequía de toda la cuenca, no sólo los del Sinclinal de Calasparra, que también. Hay que abrir los pozos del Acuífero del Sur de Albacete, como ya se hizo en otras ocasiones de sequía extrema junto a los pozos de la Vega Media y de la Vega Baja.

Además de estas propuestas, es preciso dar viabilidad a los pozos del Campo de Cartagena como complemento al déficit de los caudales que se reciben del trasvase, tal y como contemplaba la Ley del Trasvase. Son necesarias actuaciones que hagan compatible la explotación agrícola con la recuperación ambiental del Mar Menor, con las inversiones necesarias para la construcción de las infraestructuras precisas que optimicen todos y cada uno de los recursos, que impidan escorrentías y los flujos superficiales y subterráneos del Mar Menor.

Es necesario olvidar y dar por cerrado el tiempo del «Agua para Todos» que tanta discordia ha creado. Es el momento del «Todos por el Agua», que representa ese gran pacto del agua que todos hemos demandado.

No olvidemos, y menos los murcianos, que como afirmaba Cousteau, «el ciclo del agua y el de la vida son uno». Hagámoslo realidad.

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